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Otras opiniones

El juego (Parte I)

Septiembre 12, 2010

A veces jugar es arriesgar, y… quien no arriesga, no gana. ¿Nos atrevemos?


¿Qué es sentir?
¿Recuerdas aquella pregunta de la misma forma en que yo recuerdo tu respuesta?
Todo comenzó como un juego, como dos inocentes desconocidos que se dejan arrastrar. ¿Quién eras? Cómo saberlo, ni tan siquiera sabía quién era yo. Tal vez un cuerpo poseído por una mente desilusionada, un estándar moviéndose por la inercia de la vida.
Allí sentada, con las manos apoyadas en los brazos de la silla, notando el tacto de la piel sintética. Una pantalla de ordenador frente a mí, la persiana dejaba pasar pequeños destellos de luz, el sol reflejaba sus últimos rayos del día.
Hacía calor, podía sentir cómo los poros de mi piel supuraban. La sensación pegajosa, húmeda, recuerdo que me alteraba profundamente.  Semanas antes, en la misma situación, quizás hasta en la misma posición nuestros caminos cibernéticos se habían cruzado.
Me gustaba aquella coincidencia, admiraba al azar entonces. Tus palabras, perfectamente colocadas en frases hechas para mi, parecía que supieras lo que quería escuchar en cada momento.
¿Qué sientes ahora? Preguntaste repentinamente, como casi siempre…
¿Qué es sentir? Respondí yo
Ser, Estar, Notar, Tomar, Ilusionar, Rozar… S E N T I R. Somos seres hechos para sentir, sensaciones externas, internas. Transmitimos, estamos preparados con infinidad de terminaciones nerviosas.
¿Qué sientes ahora? Mi pantalla se llenó con esta frase.
No copio y pego, decías. La escribo una y otra vez, siento mis dedos rozando las teclas. Siento, ¿ qué sientes tú ?
No podía responder, lo cierto es que no sentía nada más que la sensación de estar pegada al asiento, al respaldo de la silla. Angustia, ansiedad, desgana. Me sobresaltó la vibración del teléfono y un número que no conocía.
¿Hola…?
Tal vez necesitas escuchar para sentir. Bien, escúchame. Te propongo un juego, juguemos juntos. Cierra los ojos mientras escuchas mi voz, no digas nada, no pienses nada, tan sólo presta atención y déjate llevar.
Si me hubiera detenido a pensar, habría empezado por preguntarme cómo tenías mi número, de dónde habías salido, dónde estabas en aquel momento. Pero no, para qué. Lo cierto es que todo aquello me hacía vibrar, no estaba por la labor de pararlo.
El juego consiste en conocer en profundidad los cinco sentidos que poseemos, y que muchas veces olvidamos o no sabemos apreciar en su plenitud. Hoy disponemos de dos, el oído y el tacto. Tu tacto.
Sabes que la voz que escuchas te causa incertidumbre. Te asusta, pero ese miedo aumenta tu curiosidad, no sabes a dónde vas. Pero supongo que tampoco de dónde vienes, con lo cual te encuentras en un intervalo abierto, con extremos desconocidos. Y yo quiero llevarte a ellos, quiero darle un sentido a todo esto, deseo que sientas.
Aquella voz me hacía temblar, una oleada de calor recorría mi espina dorsal y erizaba mi piel. Recordé cuando era una niña, observando por la ventana mientras los niños jugaban; ahora no había ventana, quería jugar y tan sólo yo podía prohibírmelo.
¿Quieres jugar conmigo?


Mary Lou

marylou@extraconfidencial.com