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Atando cabos

El jarrón chino de Zapatero

Septiembre 11, 2011

El llamado síndrome del ex-presidente, o síndrome del “jarrón chino”, en palabras de Felipe González, le ha llegado a José Luis Rodríguez Zapatero mucho antes que a sus predecesores. González mantuvo el poder hasta después de poder las elecciones de 1996. De hecho, designó a Joaquín Almunia, le aupó a la secretaría general, le defendió en unas primarias contra José Borrell, y consiguió que fuera el candidato. José María Aznar no se presentaba a las elecciones de 2004, pero actuaba como si el candidato sólo fuera él. Se aferró al poder hasta el último minuto del último día y muchos son los que sigue pensando que aquellos comicios de 2004 no los perdió Rajoy, sino Aznar.

Pero el caso de Zapatero ha sido bien diferente a los demás. Desde que anunció que no presentaba a la reelección en aquel Comité Federal de su partido el 2 de abril, incluso meses antes, su partido, sus aliados, incluso su propio Gobierno le han dado por amortizado. Zapatero comenzó a ser ex-presidente en abril, y desde entonces simplemente no cuenta.

A Zapatero le cuesta incluso colocar un “total” en televisión

Serán siete meses de ex-presidente ejerciendo como Presidente. Situación anormal y acentuada tras el verano. Sus viajes, sus declaraciones, sus decisiones, por importantes que sean, simplemente no cuentan. Cualquier paso que ha dado y que dará el todavía Presidente del Gobierno, se evalúa, se mide, se examina, en función de lo que dice o piensa, o deja de pensar, el candidato Rubalcaba. A Zapatero le cuesta incluso colocar un “total” de televisión, o un corte de voz en la radio. Desde el punto de vista informativo se ha convertido en un “reaccionator”, el que reacciona a una noticia o una información. La reacción de turno que contesta a las declaraciones de Rubalcaba, de Rajoy o de algún miembro de su propio Gobierno.

A Zapatero lo del “jarrón chino” que decía Felipe González le ha llegado de forma muy prematura. La figura china que siempre existe, que todo el mundo tiene, pero que nadie sabe dónde colocar porque ha dejado de ser útil y además es feo y anticuado. En Ferraz, volcados en la campaña 2.0 de Rubalcaba, no encaja el papel de Zapatero. De hecho, se extrañan si les preguntas simplemente si Zapatero, Presidente del Gobierno durante la campaña electoral, tendrán protagonismo en algún acto de campaña. Es como si preguntarás algo anacrónico, fuera de lugar. No contestan. No tiene lógica. El todavía secretario general del PSOE, simplemente no cuenta. Es otra de las características del síndrome del ex-presidente: los primeros que te abandonan son los tuyos. Los mas crueles. Los más cercanos. Los que rápidamente miran hacia otro lado.

De ahí el mensaje, subliminal o no, del slogan de precampaña del PSOE. “Con Rubalcaba Sí”…Con Zapatero, era otra cosa.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio