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Los puntos cardinales

El jaque de Abbas descoloca todo el tablero

Septiembre 20, 2011

Nunca antes desde que en 1964 naciera la OLP los palestinos habían acariciado como ahora su aspiración de convertirse en un estado libre y soberano. Con dos guerras contra los vecinos israelíes y un catálogo de oportunidades es diseñado por la Administración Clinton en Sharm El Sheik y Taba, que Yaser Arafat tiró a la basura en el último minuto, el camino ha sido tan largo y tortuoso como la canción de Paul McCartney

No sabemos si es una cuestión de hartazgo o un síntoma de suicidio político, pero lo cierto es que la decisión del presidente palestino de solicitar pasado mañana al Consejo de Seguridad de la ONU que reconozca la independencia de ese nuevo estado es un desafío global. Si la aspiración fracasa en primera instancia, ello obligaría a Mahmud Ababas a rebajar sus expectativas y conformarse con pedir a la Asamblea General una mejora en las condiciones de observador que tiene en la actualidad.

Ojos ciegos

Cabe pensar que Abbas es consciente del escenario que puede crear y las diferencias que su impaciencia provoca en el seno de la comunidad internacional. Porque las potencias occidentales entienden que el orden de los factores que plantea debe ser totalmente distinto. Es decir, el único modo de reconducir algo que desde hace un año ha entrado en vía muerta es, en primera instancia, multiplicar los esfuerzos para recuperar las conversaciones con Israel y, una vez alcanzado el nivel exigido de acuerdo, plantear la aceptación de esas reivindicaciones soberanas.

Estados Unidos sospecha que Mahmud Abbas parece no haber mirado el calendario y la Casa Blanca cree que hay que evitar la creación de escenarios de riesgo. Sólo si el tiempo, la crisis y las encuestas internas lo permiten, Barack Obama podrá dedicarle atención a este conflicto que se remonta a 1948 y que siempre centra buena parte de los esfuerzos de todos los presidentes norteamericanos en su último año de mandato. Aunque no parece que se den las condiciones y Obama tiene ante sí importantes desafíos, prioridades como la recuperación de la economía y de la confianza de los electores a un año de las Presidenciales.

Y España ¿qué?

En la Unión Europea, Alemania e Italia ya han mostrado su rechazo al plan Abbas, mientras que Francia y el Reino Unido optan por abstenerse. España, como ya era conocido, está en el grupo de los entusiastas de la causa palestina.

Mahmud Abbas ha confirmado su temor a que surjan serios problemas, es decir, nuevas tensiones con Israel para añadir más incertidumbre a una región que ve cómo se agrava la crisis siria mientras la transición egipcia no acaba de ver la luz. Y Turquía, en pleno enfriamiento de relaciones con sus amigos judíos.

Con todos estos ingredientes, Abbas tendría que calibrar las consecuencias y la oportunidad de sus aspiraciones, absolutamente legítimas, pero que corren el riesgo de multiplicar las diferencias insalvables en escenarios como Oriente Medio, Estados Unidos o la Unión Europea, donde la experiencia reciente ha demostrado lo fácil que resulta que surjan.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.