Menú Portada
Otras opiniones

El honor de Agag y la mano que mece la cuna

Noviembre 8, 2009

Ana Botella, desde el poder político y su alto cargo institucional que apareja coche oficial, escolta y mamandurrias varias mientras millones de madrileños tienen que apoquinar con una subida de impuestos preconizada por la susodicha,  declaró hace unos días que el “caso rtel se estaba convirtiendo en una “pesadilla” para su familia. Lógico y natural.

Se contradice acto seguido cuando afirma que sus hijos en referencia a Anita y el yernísimo Agag están “tranquilísimos”. ¿En qué quedamos dama gallardoniana? Si están “tranquilísimos” no se puede entender que esa trama de corrupción constituida al poder del Estado sea una “pesadilla”.

Bien en esas estamos y apareció Alejandro Tarix Agag Alonso, casado en régimen de gananciales con la bautizada universalmente como la niña de El Escorial”.

 Desde que perpetraron aquel enorme akelarre institucional de la mano de Francisco Correa y Álvaro Pérez (el bigotes), con afrentas al Jefe del Estado, con una orgía de pompa, gasto (no sé a quién realmente se imputó pero la pituitaria popular no para), y unos alardes de todo tipo impropios de un gobernante decente y con un mínimo sentido de la realidad de su país y de la sociedad que le entregó el poder no precisamente para ese ejercicio, no ha parado el tal Tariz Agag de intentar conseguir dinero (¡mo si lo necesitara a juzgar por los alardes públicos que hace!), aprovechando los resquicios garantistas que el Estado de Derecho permite; el mismo Estado de Derecho que sus amigos íntimos violan flagrantemente. ¡Qué ironías tiene este Estado de Derecho! Nada tiene de extraño que el pueblo llano se descaralle de lo que está ocurriendo en España.

 ¿Quién pretende destruir a quién?

 Alfonso Guerra dijo cuando estalló la Gürtel que no había más que echar un vistazo al video de la boda, televisivaurbi et orbi”, para colegir quién estaba involucrado en la trama mafiosa de “Don Vito, esto es, Francisco Correa que se debe comer los codos en la prisión.

 

Lo que hemos leído en los legajos de los XXI tomos levantados (y lo que resta por conocer, ojo),  sonroja al más pintado, y no escribo sólo de delitos vomitivos. Hablo de decencia. Para los anales más obscenos de la reciente Historia de España quedan esas conversaciones, hechos propios de nsters sin paliativos. Pero encima quieren que les colguemos una medalla ya que el Congreso de los Estados Unidos se la regateó cuando se descubrió el pastel en forma de “lobby”, aunque se utilizara dinero público para conseguirla, además de los oficios de la Embajada de España en aquel país, que también son recursos públicos.

 Esas andanzas, lejos de ruborizar a sus autores, encima les permite sacar pecho, acudir a los Tribunales reclamando un “honor que la sociedad en su conjunto, especialmente votantes y militantes del PP, les ha retirado, esencialmente porque se aprovecharon de su generosidad y esfuerzo para engrosar sus cuentas corrientes y obtener ventajas inaceptables.

 ¡Quieren destruirnos!, brama la señora de Aznar. No, oiga, no, se han destruido (en el honor que no en su inmenso patrimonio económico), ustedes, con su ambición, su avaricia, su prepotencia sin causa. Viven opulentamente y encima pretende que les adoremos. Que lo haga Correa, el bigotes, Blanco Balín, Jacobo Gordon y demás benefactores al hoc.

 

Lo de Agag

 Bien, este muchacho surgido de la mundialmente prestigiosa CUNEF, en donde no se le recuerda precisamente por sus talentos académicos ni como estudiante brillante, se hizo famoso por su boda con Ana Aznar. Y dicen que rico. La pregunta que se hace el pueblo es precisamente esa. ¿De dónde saca para tanto que presume? ¿Rico¿ ¿mo? ¿De qué manera? ¿En qué trabaja? ¿Qué empresas ha creado a su edad y en las actuales circunstancias económicas? ¿Por medio de quién? Y se autodefine como empresario. ¡Carajo! ¿mo es posible que un muchachito sin especiales talentos ni preparación pueda codearse con Flavio Briatore, Silvio Berlusconi, etc... todos ellos paradigmas de la decencia y el Código de Buena Conducta?

 Se ha hinchado a poner querellas y demandas. Entre el mundillo periodístico corre una “maldad” que no me la creo: con Correa en la rcel y El bigotes desactivado empresarialmente, Agag tiene que dedicarse para mantener su elevadísimo status económico a intentar sacar el dinero a los periodistas que hablan de él… Cualquier día va a La Noria…

 ¿En nombre de El honor de los Prizzi?

 El hecho cierto es que su nombre aparece en la Contabilidad B junto con nombres tan distinguidos y señeros para la honorabilidad como El bigotes, Gerardo Galeote, Pablo Crespo, Jacobo Gordon y demás compañeros inmarcesibles de la Gürtel. Y la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía admite ese nombre como válido.

 ¿El honor? Se queja cuando algún humilde periodista, no de los acaudalados a los que su yerno hizo multimillonarios Se refiere a él con calificativos literarios caritativos, pero el hecho de que todos los presuntos delincuentes tengan o hayan tenido relación con él, le hayan organizado la boda y su nombre aparezca en la Contabilidad B de la trama le trae al pairo. ¿Se estará refiriendo al “Honor de  los Prizzi? Un poco de por favor, Tarik, que hay mucha tela que cortar y mucha investigación en curso y mucho sumario por levantar.

te has aprovechado del poder político e institucional que tuvo y tiene tu suegro y lo demás son mandangas. ¡El honor de Agag! El amigo íntimo y socio de Briatore al que la F1 ha despedido por corrupto. ¡El honor de Agag! El íntimo amigo de Berlusconi cuyo honor recorre Europa y el mundo de norte a sur.

 ¿Es posible que todos a su alrededor sean unos presuntos corruptos y él, Agag, el epicentro del Clan de Becerril, estés limpio que una patena y sus denarios hayan sido amontonados uno a uno con el enorme sudor de tantos y tantos años de trabajo honrado y esfuerzo denodado? Quizá sea posible…Pero no hay ni un sólo español que se lo crea.

 Agag, según consta en el sumario rtel, fue el artífice de que El bigotes entrara en el Palacio de la Moncloa -símbolo del poder institucional y ejecutivo por antonomasia-como pedro por una correa y estoy en disposición de ofrecer testimonios aterradores de Álvarorez en su relación de asesoramiento con  la entonces “primera dama” monclovita.

 En mi hambre mando yo

 Debo escribir y escribo que he sido caritativo en mis epítetos a don Alejandro Agag, que dice que he infringido “serios daños morales” por una palabra que en mi tierra burgalesa tiene una acepción bien distinta a la que él cree. Claro, está tan ocupado en sus negocios de empresario (SIC), ha tenido una carrera tan rutilante a la hora de amasar una fortuna, que ni siquiera tiene tiempo de mirar en el diccionario de la Real Academia cuando se refieren a su porte espiritual que no físico.

Arrieritos somos, Agag, y en el camino nos encontraremos Y más si continúas por la senda equivocada. Pero no me engaño no eres tú quién maneja esta tecla. Conozco bien la mano que mece tu cuna, muchachito. Soy pobre, pero libre e informado, y no pretenderás que me vais a amedrentar a estas alturas de mi vida. La mano que mece esta cuna es el mismo que recibió regalos carísimos por parte de un empresario de la construcción que luego fue condenado por sobornar a políticos.

Entérate, acaudalado propietario de Fórmula 3, en mi hambre mando yo.