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¡Qué fuerte!

El hastío de la impotencia

Mayo 3, 2012

En este país se ha tenido que chupar mucho. De aquí y de allá. En todos los aspectos de la vida, el español es un chupóptero. En el trabajo, en las relaciones personales, en la vida real, a todos nos gusta chupar del bote y hacer trapicheos, porque somos así por naturaleza. ¿De cuánta gente saben que ha chupado del bote en su trabajo? Seguro que muchos. Que si me llevo folios, bolígrafos e incluso papel del váter. Y no pasa nada porque paga la empresa y fulanito se lleva también cosas a su casa. Si la empresa te da media hora para el café o el desayuno, se convierte en total en más de una hora gracias al pitillo que hay que echarse en la calle porque en la oficina ya no se puede. Gente que se da de baja y luego son vistos currando en otra cosa particular o viviendo la vida felizmente a costa de los demás. Chanchullos que se montan para cobrar una subvención de aquí, pasar facturas de allá para desgravar o absentismo laboral injustificado. En definitiva, mangantes de oficio con beneficio y sin piedad. Por no hablar de los altos niveles de chupópteros. Estos son los que, cuanto más tienen más quieren y, a su vez, hacen más daño.

Llevárselo crudo

Los agraciados con el poder que se aprovechan de el para mejorar su nivel de vida a costa de los impuestos de los demás. Buenos sueldos, coches, dietas y un sin fin de privilegios que se auto conceden porque este país es así y no pasa nada. No pasa nada hasta que pasa y sale el político corrupto de Andalucía que se lo monta a su antojo, al igual que el de Valencia o Baleares o el Urdangarín de turno que se lo ha llevado crudo y caliente por ser quién es y, precisamente por eso, por ser quién es, utiliza sus tejemanejes y amenaza con sacar a la luz información de la Casa Real que puede hacer pupa, intentando así llegar a un acuerdo para salvar su culo un poco más de lo que podría verse afectado. El caso es tapar, tapar cosas para que no salgan a la luz y no enervar más todavía a la sociedad desencantada e irritada.

Pues por todo esto, por los de bajo nivel y los de alto nivel, tenemos lo que nos merecemos, por no haber sabido parar esto a tiempo, por reír la gracia ajena e imitar porque el de al lado también lo hace. Por eso ahora, vamos a destajo, con recortes por todos lados, quitando de aquí y de allá, pero siempre a los mismos y en las cosas que más nos afectan y nos duelen. Pero, como siempre, una vez más, lo verdaderamente importante es que Cristiano Ronaldo, el miércoles hizo un corte de manga en respuesta a unos insultos y que Guardiola se va sembrando dudas y discordia con la elegancia que no tiene Mourinho, es decir, por la espalda. Esto no puede provocar más que hastío por la impotencia.     

Rosana Güiza
rguiza@extraconfidencial.com