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Otras opiniones

El gran error

Abril 24, 2011

No aprendemos. Seguimos pensando que los políticos, sabios y generosos que velan por nuestro bienestar, pueden con sus Decretos solucionar nuestros problemas. Cada dos por tres oigo opiniones de personas más que cabales defendiendo tal o cual intervención decidida que el Gobierno debiera acometer, dedicando los medios humanos y financieros necesarios.

Todos parecen olvidar dos cosas:
1º Cuando el sector público actúa, lo hace gastando nuestro dinero y, salvo muy concretas excepciones, nosotros gastamos nuestro dinero mejor que el Gobierno.

2º Las actuaciones del Gobierno son torpes, y rara vez consiguen arreglar más problemas de los que crean con su intervención.

Cuando comenzó la actual crisis financiera, se planteó la cuestión de si era necesario más Estado para contrarrestar los excesos de la economía de mercado, a lo que algunos respondían que no era cuestión de más o menos, sino de mejor o peor.

Muchos menos y mejor Estado

Con la perspectiva de 4 años de crisis, propongo una solución definitiva: Mucho menos y mucho mejor Estado. Esto implica menos impuestos, más capacidad productiva, más tiempo disponible (hemos permitido que la burocracia nos ahogue, y nadie hace nada por remediarlo), y en consecuencia, más empleo, más riqueza y por tanto más libertad.

La Ley debe limitar no solo el nivel de déficit de las distintas administraciones, sino también el número de funcionarios. Y esta reducción debe afectar no precisamente a los funcionarios que son necesarios (médicos, profesores…), sino a los puestos burocráticos de la triplicada Administración que, no teniendo nada útil que hacer, se dedican a crear una prolija normativa innecesaria, que les provee de ocupación estable al erigirse ellos mismos en vigilantes del cumplimiento de sus creaciones.

Enrique García-Mauriño