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Atando cabos

El Gobierno también tiene un “plan a, b y c” contra Batasuna-ETA

Mayo 1, 2011

No hay pactos ocultos. Pero los movimientos del Gobierno respecto a la llamada ahora “izquierda abertzale”, es decir la Batasuna-Eta de siempre, están perfectamente meditados y estudiados. Milimétricamente pensados. Luego veremos el resultado. Pero los pasos que se están dando obedecen también a un plan a, b y c del Gobierno en esta etapa de la lucha contra ETA. El objetivo es mucho más loable que el de la primera legislatura que era el de la estrategia de la negociación. Ahora se ha retornado a la estrategia de desistimiento, de la derrota. La estrategia más eficaz según la mayoría de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado expertos en lucha antiterrorista. La estrategia de la “grapización de ETA”.

Todo esto se está viendo claro en el actual proceso de impugnación de Sortu y Bildu de cara a las elecciones del 22 de mayo. El plan a, b y c del Gobierno, que contrarresta, que da respuesta al plan a, b y c de Batusana-ETA para intentar burlar a las instituciones. Lo está aplicando el Gobierno a través de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía. El plan a: ilegalizar Sortu. Aquí no había duda. Aplicación de la Ley de Partidos en ejecución de sentencia. Es la continuación de Batasuna de todas todas,  y el camino era la ilegalización. Plan b: la impugnación de Bildu. Aquí existían y existen más dudas, pero la decisión también estaba estudiada. Las dudas son lógicas. Estamos hablando de una coalición en cuyas listas hay entremezclados miembros de formaciones democráticas y legales con miembros de dudoso pedigrí democrático. La solución: el Gobierno de acuerdo con el PP decide impugnar todas y cada una de las listas y que sean los jueces los que hagan la limpieza. Las ventajas de “pasar la pelota” a los jueces es que  nadie podrá reprochar la voluntad del Gobierno y del PSOE de hacer todo lo posible para impugnar. Y el plan c: el previsto en la última reforma de la Ley Electoral. La llamada “incompatibilidad sobrevenida”. La posibilidad de impugnar o ilegalizar una vez terminado el proceso electoral, incluso actuar contra electos si estos no condenan el terrorismo o  expresan cualquier otra actitud que demuestren su connivencia con ETA. Es decir,  el plan preparado hasta en el caso de que se “cuelen” algunas listas.

La estrategia del Gobierno va acompañada de toda una serie de actitudes políticas que también  están siendo evidentes:

1ª.- Informar de todo o “casi todo” al PP. A pesar de que, tanto en una formación política como en otra, algunos no ven con demasiados buenos ojos esa connivencia total, los hechos demuestran que tanto la ilegalización de Sortu como la impugnación de Bildu ha sido de mutuo acuerdo.

2ª.- Decir mucho, muchas veces, y  en todas las comparecencias que “estamos en el final de ETA”. Esto quien más lo practica es el vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. No hay comparecencia que no repita que estamos en el final de ETA. Palabras dirigidas también  para crear el desaliento irreversible en los terroristas.

3ª.- Intentar dar una de cal y otra de arena en “otras” declaraciones públicas. Aquí se deja cierta “manga ancha” a los políticos y socialistas en el País Vasco. La última prueba la tenemos en el propio Lendakari, Patxi López,  quien establecía ciertos límites y dudas a la impugnación “total” de Bildu y señalaba que los jueces tienen un “papelón”. Por no hablar del propio presidente del PSE, Jesús Eguiguren, quien no está de acuerdo en ningún proceso contra Batasuna-Eta.

4ª.- Insistir en que lo deseable es lo contrario de lo que se está haciendo. Algo que también subraya Alfredo Pérez Rubalcaba en sus comparecencias. Lo ideal, lo correcto, lo más deseable es que la llamada “izquierda abertzale” rompiera de forma total y fehaciente con los terroristas. O que Eta se disolviera y abandonara las armas.
En este ultimo punto está la “madre del cordero”. Toda la estrategia descrita tiene un peligro. La verdadera voluntad de los que sigue teniendo las pistolas. Y esa, de momento, sigue siendo la misma de siempre.

Juan de Dios Colmenero, Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero.