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Los puntos cardinales

El fin de la Guerra Fría no ha llegado al Paralelo 38

Noviembre 25, 2010

La reciente cumbre que los países de la OTAN han celebrado en Lisboa ha tenido en los habitantes de este planeta un efecto balsámico. Los titulares de toda la prensa internacional coincidían en que “la guerra fría ha terminado”. La buena sintonía de la Federación Rusa con la alianza y el hecho de que el Kremlin sea invitado para adherirse al proyecto del escudo antimisiles demuestran que hay hechos que van mucho más allá de las palabras.
 
Sin embargo, como dice el saber popular, siempre tiene que venir alguien a joderlo. Corea del Norte nos ha sobresaltado con sus últimas exhibiciones de chulería provocadora. A las pocas horas de enseñar al mundo la capacidad de su central atómica de Yonbyong para enriquecer uranio, una lluvia de proyectiles caía sobre una isla surcoreana, en pleno Mar Amarillo. Las alarmas se encendieron en los países vecinos y al otro lado del paralelo 38, el Gobierno y los habitantes de Corea del Sur rebobinaban la memoria reciente para invocar en su imaginario los fantasmas de la confrontación de 1950.
 
Dictadura y amenazas

La dictadura de Pyonyang es feroz y grotesca, y está encarnada por una saga cuya última figura es un muchacho de aspecto torpe y seboso, de nombre Kim Jon Un. Es el sucesor de su padre, el enajenado Kim Jon Il impagablemente imitado por Joaquín Reyes en una de sus “Celebrities”. El joven, un general que ni siquiera hizo el servicio militar, es el elegido para tomar las riendas de un agresivo régimen nuclear. Con sus últimas bravuconadas, Corea del Norte cobra notoriedad y fuerza ante un posible regreso a las negociaciones del Grupo de los Seis. Es mejor pactar poniendo testosterona sobre la mesa. De paso, el heredero sale en las fotos y deja de aparecer como el niñato consentido de papá.
 
Pero no sólo eso. Hace un par de semanas Barack Obama estuvo en la Cumbre del G-20 Seúl. Desde allí recordó a Corea del Norte que si abandona la actitud chulesca y amenazadora hacia sus hermanos del Sur, la Casa Blanca intercederá para su integración en la comunidad internacional. Pero esta familia de alucinados no se corta y con sus últimos comportamientos le recuerda a Barack Obama que los amigos del terror están en diferentes esquinas, bien sea en la Península de Corea o en Irán, mientras él sigue intentando recuperar la confianza de una opinión pública frustrada. Al tiempo, invierte dinero y vidas en Afganistán, con un horizonte de retirada fruto de la ausencia de victorias.   


 

Ángel Gonzalo, redactor jefe Internacional de Onda Cero