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¡Qué fuerte!

El fenómeno cinematográfico del año

Abril 15, 2014

Es la revolución cinematográfica y social del año. ¿Qué digo del año? Del siglo diría yo. Nunca en España se ha hablado tanto de una película y se ha ido tanto al cine para verla. Tanto que lleva ya recaudados más de 30 millones de euros. “Ocho apellidos vascos”, ¿aún queda alguien que no la haya visto?. Pues si. Yo, por ejemplo. Y no la he visto porque me ha sido imposible. Cada vez que he ido al cine para verla, la cola para sacar la entrada daba la vuelta a la esquina. Así que, para casa o a ver otra cosa. Y así hasta tres veces.
 
He decidido esperar a que se pase la fiebre vasco-andaluza y regresar cuando los cines vuelvan a ser lo que siempre han sido: salas semi vacías donde se proyectan películas. Sólo dos películas españolas han conseguido el mismo efecto que esta: “Lo imposible”, que está por encima todavía con más de 42 millones de euros de recaudación y “Los Otros”. La saga de Torrente también se ha quedado ya por detrás. Por cierto, jamás entenderé el éxito de este cine zafio y vulgar que llega a ser asqueroso y vomitivo a veces, pero que revoluciona a los españoles por algún extraño motivo que todavía no he llegado a comprender. Y no será por lo simpático de su director, Santiago Segura, un tipo borde que se ha retratado en cada programa de televisión en el que ha salido como lo que es, un hombre desagradable y estúpido pero que, curiosamente, le cae bien a la gente, y por eso lo hemos tenido hasta en la sopa. Aún no entiendo por qué, de verdad.
Lo que necesita el público
El caso es que este cine, el de Emilio Martínez Lázaro, gusta y mucho. Varios son los motivos: la temática que aborda no puede ser más atrevida y típica a la vez, pero ha enganchado y hasta los que podrían sentirse ofendidos se lo han tomado a cachondeo. Por otro lado, que esté siendo un pelotazo también significa que en España triunfa el cine bien hecho, con buenos guiones y que hagan reír, porque es lo que necesitamos después de tantos problemas, tanto paro, tanto político ladrón y tanta crisis. A ver si los directores y actores de la ceja dejan de un lado la política y se dedican a esto, a hacer el cine que nos gusta, entonces llenaremos las salas y gastaremos nuestro dinero encantados en ver sus películas, pero ¡ya está bien del mismo cine cansino sobre la guerra civil! y siempre del mismo bando. La prueba está: las películas más taquilleras de la historia de nuestro país están ahí y reflejan perfectamente cuál es el cine que nos gusta y que queremos. Estaría bien que se hiciera lo mismo ahora con Cataluña y sus tópicos, los gallegos y sus tópicos, etc. La pregunta es, ¿se lo tomarían igual de bien que se lo han tomado los vascos y andaluces? Está por ver.
 
Rosana Güiza