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¡Qué fuerte!

El escándalo de la mujer que entrenaba hombres

Septiembre 25, 2014

Seguramente muy pocos de ustedes, por no decir ninguno, sabía quién era Gala León hasta el día que fue nombrada seleccionadora del equipo español de Copa Davis. Una extenista madura pero sin éxito que toma las riendas de un equipo también desconocido y en crisis, culpable del descenso del Grupo Mundial de Copa Davis, cosa que no ocurría desde hace casi 20 años. Gala es guapa, atractiva y, según aparenta, segura de si misma. Hay que estarlo para aceptar este cargo viendo su trayectoria profesional y su capacidad técnica, cosas por las que se la ha criticado al haber sido nombrada para este reto. 

Estas críticas pueden ser lógicas si observamos el palmarés de Gala pero, lo que es inadmisible y lamentable es que algunas de las críticas vengan por ser mujer y que, por serlo, se cuestione que pueda entrenar a un grupo de hombres. Así es esta sociedad nuestra en la que vivimos. Una sociedad que se echa las manos a la cabeza porque una mujer vaya a entrar en un vestuario masculino para darles pautas a seguir y animo, pero que luego tiene un alto índice de consumo pornográfico, por ejemplo y por decir algo totalmente contradictorio. ¿Cuántos hombres han entrenado y entrenan a equipos femeninos? Hay unos pocos y jamás se ha cuestionado que, por su condición de machos, no puedan hacerlo. Tampoco nadie se llevó las manos a la cabeza por que supusiera un escándalo que ese hombre entrenador entrase al vestuario de sus chicas entrenadas. La verdad es que quienes se han asombrado, criticado, molestado o enfadado porque el nombramiento haya sido femenino y no masculino, demuestra poca inteligencia, falta de madurez y gran machismo que todavía habita, por desgracia, no solo en estos, sino en la mayoría de las mentes retrógradas de este país.

La incoherencia de la crítica machista

Hay mujeres alcaldesas, directoras de empresas o de bancos, ocupando altos cargos a nivel internacional que, por su condición y su valía, tienen que tomar decisiones por el resto o dar ordenes sobre una plantilla de trabajadores, ya sean hombres o mujeres, y no pasa nada. Otra cosa diferente y de la que tengo serias dudas es si llegaremos a ver algún día a una mujer presidiendo el Gobierno. Eso es otra cosa. Pero que la mujer ocupe altos cargos con poder ya está más que asumido. Eso si, que entre en un cuarto de baño lleno de hombres, eso es un escándalo.

Supongo que el peso que tiene ahora mismo Gala León sobre sus hombros es brutal, por mucho que ella quiera disimularlo en entrevistas sinceras. La presión de saberte rechazada no tiene que ser agradable. Pero tiene que ser fuerte y, ya que ha dado la cara, aguantar lo que venga. Porque, por ser mujer, no se es ni mejor ni peor entrenadora. Otra cosa bien distinta son las críticas a posteriori para camuflar las primitivas machistas: hay jugadores y jugadoras con mayor experiencia, mayor calidad y mas renombre que hubieran estado encantados de asumir este cargo. Esto es totalmente cierto y es una crítica coherente. Pero ante la incoherencia de la crítica machista, sólo me queda desearle a Gala León toda la suerte del mundo y ojalá pueda restregar con un título a todos aquellos que la han criticado simplemente por ser mujer.  

 
Rosana Güiza