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Mensaje en una botella

El entierro de la i griega

Noviembre 11, 2010

Voy a quedarme sin tildes para expresar lo que solamente puede ser de una manera, que se escribirá igual que se escribe la soledad que siento en esta isla de incomprensión. Sé que la Real Academia Española nos transporta entre aladas palabras por los caminos más portentosos que seamos capaces de soñar: los caminos de la imaginación, que son inabarcables. Mas también sé que va a resultarme difícil acostumbrarme a los cambios.
Si la ortografía es la manera recta de escribir, según la etimología griega con la que siempre estaremos en deuda, no seré yo quien se aparte de la senda de la rectitud. Nunca he querido convertir mi vida en una novela de renglones torcidos. Siempre he querido escribir aladas palabras, que son las que profiere Odiseo (también llamado Ulises) en la Ilíada y en la Odisea. Las describe así Homero porque esas palabras vuelan desde los labios de quien las profiere hasta alcanzar los oídos de quien las escucha.
El Gordo y El Flaco
No es que sólo vaya a perder su tilde solamente. Es que el guión de nuestra propia vida ya nunca será el mismo porque será un guion nuevo. Es que un truhán nunca volverá a tener dudas y sabrá que es un truhan por mucho que intente ser un señor. Es que un valenciano seguirá siendo un che pero con ce, hache y e. Es que ya nunca lloverá a gusto de todos con elle porque dos eles ocuparán su lugar.

Pero la decisión de la Asociación de Academias de la Lengua Española que provoca mi zozobra es el entierro de la i griega, que se convertirá en la ye. Ou ye. Reconozco que esa entrañable pareja formada por la i latina y la i griega me parece indisoluble. Es como creer en el amor para toda la vida. Es como si El Gordo y El Flaco dejaran de estar juntos. Es como ver a Mortadelo sin Filemón en un tebeo.

El Barça-Madrid
¿Qué puedo hacer? ¿Lanzar un mensaje en una botella que contenga todas las palabras sin las que tendré que vivir en un futuro cada vez más próximo? Tan próximo que apenas quedan unos días para que todas estas decisiones lingüísticas sean ratificadas. La ratificación será el día 28 de los corrientes, jornada electoral en Cataluña y víspera del clásico Barça-Madrid.
Así, mientras se decide si Mas o Montilla ganan las elecciones y si culés o merengues ganan el clásico, se decidirán también estos cambios en las reglas ortográficas de la lengua española. No tengo la menor duda de cuál de las tres decisiones captará la atención mayoritaria del pueblo español y lo arrastrará a un debate nacional desorbitado. Sólo me pregunto si la segunda decisión en orden de importancia será la política o la lingüística. ¿Acaso tiene usted alguna duda sobre cuál será la primera?



Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com