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Los puntos cardinales

El duelo Chávez-Capriles pone nerviosos a los amigos de ALBA

Octubre 2, 2012

Todavía recuerdo aquella rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa en la que Hugo Chávez le agradecía personalmente a José María Aznar haber sido el primer gobernante mundial que le felicitase por su victoria en las urnas. Años más tarde le acusaría de estar detrás de un intento de asonada para derrocarle.

Corría 1998 y nadie podía sospechar hacia dónde se encaminaría la república venezolana, a merced de un militar de izquierdas que paso a paso fue desvelando sus propósitos caudillistas. En estos catorce años Hugo Chávez Frías ha protagonizado multitud de anécdotas, como el diferendo verbal con Don Juan Carlos en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, que ya aburre por tantas veces glosado. Pero lo verdaderamente importante, la esencia del chavismo, es su enorme capacidad de influencia tanto interior como de fronteras para afuera. El socialismo bolivariano es magnético y ha expandido una idea igualitaria. Sin embargo, la sociedad venezolana padece la escasez de productos de primera necesidad en las estanterías vacías de sus comercios y soporta unas cifras de criminalidad y violencia callejera inasumibles. El chavismo es una forma de totalitarismo, un sistema en el que el líder y sus grupos afines, sus milicias o falanges, da igual la denominación, ocupan cargos, ejercen autoridad y poder y, en muchas ocasiones, un matonismo impune.

Extensión del chavismo

El presidente de Venezuela ha tenido la habilidad de extender su mensaje hacia otras naciones y otros gobernantes latinoamericanos a los que ha acogido bajo sus alas y ha llenado los bolsillos. Morales, Correa, Ortega, por supuesto los hermanos Castro y la propia Cristina Fernández han sido beneficiarios de la generosidad de Caracas. Frente a ese liderazgo tutelar con los amigos protegidos, Chávez ha mantenido una relación vecinal muy complicada con Colombia, aunque en los últimos tiempos la colaboración en la lucha contra el narcotráfico ha rebajado las tensiones fronterizas.

Un rival de verdad

Los venezolanos tienen una cita con las urnas el próximo domingo y esta vez el coronel sabe que enfrente hay un rival de verdad. Henrique Capriles le quita el sueño al paraca porque ha sido capaz de reunir a un millón de personas en las calles clamando por el cambio. El presidente y candidato a la relección utiliza la retórica habitual de la izquierda para denunciar que el imperialismo capitalista está detrás de su adversario, un elemento recurrente pero que demuestra que en esta ocasión la oposición le ha puesto nervioso porque no ha incurrido en errores anteriores y ha encontrado un líder de unidad que los represente a todos.

El país está ya en una fase de incertidumbre porque desde el lunes está prohibida la difusión de sondeos. En el cuartel general de Capriles reina la confianza, aunque sin triunfalismos. En el entorno de Chávez, la inquietud, aunque también la convicción de que el movimiento bolivariano tiene todavía mucho camino por delante. Serán, pues, unas elecciones emocionantísimas en las que cada voto merecerá el máximo esfuerzo.

Cualquiera que sea el resultado, la cita con las urnas supondrá el más duro examen que el chavismo haya pasado hasta la fecha, dejando obviamente de lado el intento de golde de Estado de abril de 2002. Si el agua empezase a filtrarse por el paraguas bolivariano, más de un gobernante del continente tendría que empezar a pensar en ponerse a cubierto.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.