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Otras opiniones

El día después de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote

Enero 13, 2011

La relación entre Víctor Janeiro y Beatriz Trapote pendía de un finísimo hilo que Rocío Agua se ha cargado. Por el momento, ni la periodista ni el matador confirman ni desmienten, pero está claro que el affaire Rocío les ha llevado a un punto sin retorno. A propósito del encuentro sexual entre ambos, el torero ha comentado a su círculo más íntimo: “Es cierto que la conozco, que ha estado en mi casa, pero no estábamos solos, otros amigos nos acompañaban”. Víctor ha recalcado a los suyos que no entiende “cómo alguien puede creerse que voy a llevar a una señorita a casa para acostarme con ella. Qué barbaridad. Ni que fuera idiota”.

Víctor y Beatriz vieron juntos la entrevista que Rocío concedió a Sálvame Deluxe el pasado viernes. Se suponía que pasarían el fin de semana disfrutando de su mutua compañía, pero no fue así. Y es que el diestro, el sábado, a primera hora de la mañana, se marchó con su hermano a un tentadero, dejando, así, a la periodista más sola que la una en el que ha sido su nidito de amor. Sin duda, un gesto que denota su falta de tacto y sensibilidad. Pero el asunto no acabó ahí, porque ni tan siquiera despidió a su chica, que ese mismo día puso rumbo a Madrid totalmente destrozada. Y a propósito del tentadero, quien bien conoce el paño me explica: “Es verdad que Víctor tenía el tentadero apalabrado desde hacía días, pero también te digo que si no lo llega a tener, se lo inventa para no tener que aguantar los reproches de Beatriz”.

 

La publicidad nunca viene mal

 

No será hasta el 29 de enero, en Aljavir, Madrid, cuando Víctor haga su primera comparecencia pública. Se trata de un mano a mano entre el de Ubrique y Canales Rivera. Tres toros para cada uno. Por cierto, que se equivocan quienes dicen que tanto ruido mediático, bien sea por causa de Beatriz o de Rocío, hacen daño a la carrera taurina del menor de los Janeiro. Un empresario del sector me cuenta que “la gente tiene la creencia que el salir en los medios del corazón perjudica a los toreros, cuando no es así. Al contrario, que tu nombre suene ayuda a vender entradas. En lo que sí perjudica es en el sentido de que si el torero no tiene una buena tarde, el público se va a meter con él y va a echarle en cara los distintos motivos por los que sea noticia, pero no hay más. La publicidad nunca viene mal”.

Y aprovechando que Víctor está en la palestra, Verónica Salas ha saltado a los medios. Lo de esta mujer clama al cielo. Hace años, en la sala de maquillaje de la televisión local de San Lucar de Barrameda, la damisela preguntó “¿Qué tengo que hacer para ser famosa?”. Entre risas le contestaron que lo más directo era entrar en Gran Hermano o liarse con un famoso. Pues bien, a las pocas semanas, Verónica apareció en televisión diciendo que se había acostado con Víctor Janeiro. Más tarde, también pregonaría lo suyo con Jesulín. Me consta que ni lo uno ni lo otro ha sido realidad, sólo una elucubración de alguien que se inventa cualquier cosa por seguir en el candelero. Recordemos que ella fue la autora de una cámara oculta donde una señorita explicaba que era la amante de Jesulín de Ubrique y que éste le había puesto un piso y cada mes le entregaba una cantidad para que pudiera vivir sin trabajar. Un patético invento que nadie se trago. Así que, cuidado, que nadie muerda el anzuelo esta vez, porque Verónica Salas tiene en mente que alguna de sus amigas salga próximamente en televisión proclamándose amante del menor de los Janeiro. Una pena que no se dedique a cantar, porque me cuentan que lo hace de maravilla, sobre todo copla y baladas.

 

EXTRACONFIDENCIAL: Ella asegura que su problema con el alcohol se debe a las repetidas violaciones que sufrió por parte de su hermano cuando tan sólo tenía 11 años. También afirma que su madre estaba al corriente de estos abusos, pero que le prohibió decírselo a su padre. Escalofriante… Érase una vez una Gran Hermana muy polémica que va a quedar al descubierto en las páginas de un libro… Trabaja en televisión y se ha puesto de moda. Lo que ocurre es que su dulce imagen pública no se corresponde con la realidad, pues es altiva y prepotente…

 
Por Joana Morillas