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¡Qué fuerte!

El día de la Mujer Política Abusona

Marzo 11, 2011

Aparte de los gastos de viaje y su sueldo mensual, los eurodiputados cobran 304 euros por día trabajado, que debe cubrir los gastos de hotel y comidas. Los sueldos de los eurodiputados de a pie son de 6.200 euros mensuales netos, a parte de las dietas, los gastos de viaje y 4.300 euros para gestionar sus despachos, a lo que hay que sumarle un extra de 1.500 euros que acaba de aprobar el Parlamento Europeo.

efinitivamente me he equivocado de profesión. Una eurodiputada con cargo de conciencia ha desvelado las malas prácticas de algunos compañeros que hacen lo que sea para cobrar las dietas y no trabajar. Parece ser que el engrosado sueldo que tienen no les es suficiente a algunos. No tienen bastante con esta pasta y con los extras y privilegios de sus cargos que se ponen en evidencia por 304 míseros euros por dieta, un poquito menos de lo que cobra un jubilado español del montón. Entre los “pillados” hay una eurodiputada española socialista. ¡Qué lista! Entra a trabajar, ficha, y a la media hora ya está camino del aeropuerto para emprender un vuelo de vuelta a su casa para descansar. ¡Así da gusto! Para descansar ¿de qué?, ¿de calentar un sillón?, ¿de pegarse la vida padre en Bruselas de lunes a viernes? Esta señora, Eider Gardiazabal, no creo que fuera una de esas mujeres que el pasado martes celebró con ímpetu y coraje el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¿Para qué? Sería una cínica si, con ese sueldo, ese puesto y esa geta defendiera unos derechos de los que ella misma abusa. A ella no le hace falta defender sus derechos como mujer trabajadora, ni sus condiciones laborales porque tiene un sueldazo a costa nuestra y encima, no se lo curra.

¿Qué celebramos?

No soy partidaria de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora ni de que se me felicite ese día. Si nos diferenciamos del Día del Trabajador, nosotras mismas nos estamos discriminando. Otra cosa bien distinta sería que se usara este día para conmemorar y reivindicar una desigualdad de derechos, pero no para celebrar que trabajamos. Como “persona” que trabaja, celebro mi día el mismo que el resto de “personas” que trabajan, el día 1 de mayo, que además es fiesta y lo puedo santificar dejando de trabajar. Analizándolo bien, ¿qué celebramos ese día?: que desempeñamos cargos de igual categoría que algunos hombres y nuestros sueldos son bastante inferiores a los suyos; que después del trabajo fuera de casa llegamos a la misma y tenemos que seguir trabajando para tener un hogar y una familia ordenada; que ocupamos menos número de puestos de responsabilidad que ellos; que, en general, tenemos inferiores condiciones laborables que ellos; que si nos quedamos embarazadas algunas empresas siguen poniendo pegas a la hora de contratarnos y supone un gran impedimento; que las dos terceras partes de los analfabetos del mundo son mujeres.

Por todo esto y por algunas cosas más, en lugar de llamarse a este día así debería dársele otro nombre, por ejemplo, Día Reivindicativo de la Mujer, precisamente para eso, para reivindicar, pero no para que me lleguen absurdas felicitaciones por trabajar en inferiores condiciones que los hombres. Porque no vale de nada recordar, conmemorar y celebrar si no se toman medidas y se da solución a esa discriminación que sufrimos sólo por ser mujer. Claro que, siempre hay algunas con suerte y ese día si que se lo pueden coger libre para celebrarlo porque, además de tener unas excelentísimas condiciones laborales, se ríen del resto de mujeres con sus actitudes laborales y nos avergüenzan.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com