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¡Qué fuerte!

El delito de compartir la intimidad de otros

Abril 9, 2015

En cuestiones de patio de vecinos no hay quien nos gane. Somos cotillas por naturaleza y, por lo general, nos alegra el mal ajeno; cuanto más le pase y peor, mejor. Eso sí, que no nos pase a nosotros o a uno de los nuestros porque si no… ¡hay que ver qué injusta es la gente! Si podemos, incluso, contribuimos a que ese mal ajeno se convierta en desgracia para mofarnos después de la mala suerte del protagonista afectado.

Antes de actuar, nadie se para a pensar y se pone en el lugar de la víctima por si acaso, para ver cómo se podría sentir si le pasara a él o para ver el daño que puede hacer con sus acciones. Es algo cotidiano, de la vida diaria normal y, cuanto más pequeño sea el circulo, mayor repercusióámbito local salta al nacional por mera cuestión morbosa. Le ha pasado a una pareja en una localidad de Asturias. En las fiestas de Luarca, hace más de cuatro años, mantuvieron relaciones sexuales a la intemperie, con al mala suerte de que alguien que pasaba por allí los grabó. El video se fue difundiendo a través de WhatsApp y mensajes, por todos los jóvenes primero y no tan jóvenes después de la localidad y alrededores, hasta el punto de que el video se ha llegado a colgar en páginas porno en internet. La mala suerte es que se identifican perfectamente a los protagonistas, lo cual está teniendo graves consecuencias en sus vidas personales.

Nadie es dueño de los actos de nadie

La Guardia Civil, como siempre, al pie del cañón para investigar y ayudar a que el video desaparezca, pero está tan extendido que va a ser difícil. Y por todo ello, veintitrés imputados por haber difundido el video. Lo que se convirtió en una diversión para criticar y poner a parir, curiosamente, más a la chica que al joven, ahora les puede salir caro. Eso es otro tema a parte: el eterno machismo indisoluble que sigue pesando como una losa sobre las mujeres. Ella, la protagonista del video sexual, está siendo mas atacada y vilipendiada que él.

Como siempre, la mujer que hace eso es una guarra y el hombre un machito. Ojalá se haga justicia y el peso de la ley caiga sobre esos que grabaron y difundieron para mofarse de algo tan íntimo, aunque los protagonistas cometieran el error de hacerlo al aire libre. Nadie es dueño de los actos de nadie y menos de su intimidad, por lo tanto nadie tiene derecho a difundir imágenes sobre la vida privada de nadie. Estoy segura que alguno de esos chismosos y mala gente alguna vez cometieron el error de realizar algún acto intimo, que no tiene por qué ser sexual, en la calle. Seguro que no sería de su agrado que alguien lo difundiera por ahí para que los demás se rían y les insulten por ello. Una vez, no miramos la paja en el ojo propio, sólo la del ajeno.

Rosana Güiza