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Atando cabos

El debate de la despedida

Junio 19, 2011

No será un debate más. Cuando el próximo martes tome la palabra el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo estaremos ante su último debate sobre el Estado de la Nación, sino quizá ante el inicio de un nuevo ciclo político marcado por la convocatoria anticipada de elecciones. Algunos piensan que incluso podrá aprovechar Rodríguez Zapatero para despejar definitivamente la duda. Quizá no hablando de fechas pero sí dejando entrever que no tiene sentido llegar hasta marzo. Celebrar las elecciones en marzo significaría que hasta abril no habría nuevo Gobierno. Y hasta mayo no estaría en condiciones el nuevo Ejecutivo de emprender nuevas reformas, recortes o lo que toque. A esto añadimos la dificultad que puede encontrar el actual Gobierno de Zapatero para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, o en caso de encontrar apoyos, saber que son unos Presupuestos aprobados por un Gobierno saliente para que los aplique un nuevo Gobierno en contexto europeo distinto, exigente y que requiere consenso.

No es lo mismo marzo que noviembre

En Moncloa ya no niegan tajantemente, como ocurría hace pocas semanas, la posibilidad de celebrar comicios generales en el mes de noviembre. El Presidente del Gobierno “resta importancia” al hecho de que las elecciones se celebren en noviembre o en marzo. Pero cuando “niega importancia” está precisamente preparando el terreno para argumentar un adelanto electoral que tampoco tenía previsto en su calendario inicial. Al igual que ocurrió con la fecha de su anuncio de retirada. O con la dimensión de su última remodelación de Gobierno, o con el adelanto de las últimas medidas de recorte de gasto. Una cosa es lo que tienes planificado, y otra bien distinta lo que las circunstancias te obligan hacer. Con el adelanto electoral ocurre exactamente lo mismo. Hasta hace muy poco, Rodríguez Zapatero hablaba de agotar la legislatura hasta el último día e insistía en la necesidad de concluir las reformas. Pero ahora considera que da igual marzo que noviembre.

La fecha en este caso sí es importante. El nuevo Gobierno, sea del PP o del PSOE, estaría en condiciones de tomar las riendas en enero, o en mayo. El nuevo Gobierno podría planificar los nuevos Presupuestos Generales del Estado en caso de adelanto electoral. Y no tendría más remedio que tragar con los Presupuestos del anterior Gobierno si los comicios son en marzo. Y sobre todo, los acontecimientos nos vienen marcados desde Bruselas, y a una velocidad tremenda. La última palabra la sigue teniendo Rodríguez Zapatero. Pero su palabra ya no depende de la voluntad, sino de las circunstancias.
 
El debate lo aprovechara Zapatero para hacer balance, cerrar capítulos y pedir que se aprueben las reformas pendientes, sobre todo la de “negociación colectiva”. No buscará el enfrentamiento político con Mariano Rajoy. Está en otra cosa. Alfredo Pérez Rubalcaba tomará nota de su escaño deseando exponer las líneas de su programa “continuista de cambio”, como dijo en el último Comité Federal del PSOE. Y pensado también en cuadrar sus fechas. Buscando el mejor momento para dejar de ser vicepresidente y ministro para centrar sus energías en el candidato. El debate del Estado de la Nación del próximo martes será el de la despedida de Zapatero y quizá el de la despedida de algo más.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio