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El mayordomo

El Congreso y sus nuevas normas de vestimenta

Julio 10, 2011

Ni camisetas de tirantes ni bermudas forman parte del decoro exigible a los visitantes que quieran acceder a la cámara baja


La Secretaría general del Congreso de los Diputados ha dado a conocer las pautas a observar para acceder a las dependencias de la Mesa de la Cámara Baja; órgano rector del Parlamento. Con estas normas publicadas el pasado 21 de junio se busca garantizar unos criterios “mínimos pero claros” de observancia con la institución. 

Con estas nuevas normas de decoro, la Cámara busca evitar que los turistas paseen por su interior con ropa como pantalones cortos o camisetas de tirantes. Esto no llamaría en exceso la atención si dichas pautas estuvieran dirigidas tanto a hombres como mujeres, pero por su contenido parece quedar claro que son los hombres y no las mujeres quienes incumplen con el decoro a la hora de acceder a este lugar público. 

Hubiera sido de agradecer, aunque solo hubiese sido por aquella famosa diferenciación entre “miembros” y “miembras”, que se hubiera establecido también alguna norma acuñada pensando en las mujeres. Resulta difícil entender que sea antiestético observar a un individuo paseando por el Congreso en camiseta de tirantes y no lo sea, sin embargo, cruzarse con una señora enseñando el ombligo. 

A pesar de la repercusión de esta noticia, según ha adelantado el Congreso, de los setenta mil visitantes que recibe al año la cámara baja, no son más de cuatro o cinco los que visten de una manera susceptible de ser definida como “poco adecuada”. De ver lo que hoy se estila en lugares públicos como museos, iglesias etc. hubiera sido de lo más reconfortante habernos deleitado con la imagen de estos cuatro caballeros. 

Ante el revuelo que se ha organizado al respecto, desde el Parlamento han apuntado que estas pautas de decoro siempre han estado presentes y que lo único que han hecho ahora es ponerlas en papel para que nadie al que se le niegue la entrada, pueda alegar la no existencia de norma escrita alguna. 

Esperemos que estas normas lleguen todavía a tiempo ya que si hacemos caso a eso de que la costumbre hace la norma, seguramente muchos visitantes podrían alegar que lo que ellos llevan por ropa ha sido el atuendo estándar de los caballeros y señoras que han visitado la cámara baja desde hace ya varios años. Y al menos a ellos no les faltaría razón ya que en verano los señores con bermudas que hacen por acceder al Parlamento superan con creces, japoneses aparte, a los que lo hacen con pantalón largo. 

Según se ha apuntado, este nuevo reglamento solo busca imponer “el sentido común” en la vestimenta de los visitantes y que el acceso y la circulación por sus edificios se realice con una indumentaria acorde “al decoro exigible”. En definitiva, y como apunta la nueva normativa se trata de solo unos criterios mínimos pero “claros”, de respeto. 

Estas normas prohíben igualmente acceder a las tribunas públicas durante la celebración de sesiones a quienes no vistan pantalón largo o falda y a los hombres que vistan camisetas de tirantes. “Sentido común”, ya que afirman que tampoco se les está pidiendo a los visitantes que para entrar al Congreso lo tengan que hacer con traje y corbata. Algo que por otro lado sería más que injusto ya que ni el propio ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, llevó corbata durante una sesión extraordinaria en julio. 

El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, al parecer ha dado indicaciones a las unidades de la Secretaría general en materia de acceso y circulación por las dependencias del Congreso para que vigilen el cumplimiento de estos criterios e impidan la entrada a quienes no cumplan con los mismos. Al ser normas de sencilla observancia no se prevé tener a disposición de los visitantes, prendas que se ajusten al reglamento y que se puedan tomar prestadas durante el transcurso de la visita.

Decía Honoré de Balzac que “el descuido en el vestir es un suicidio moral” y a tenor de lo que se ve hoy en la calle estaba muy en lo cierto. Y el Congreso, como parte de la calle, no es ninguna excepción. 

El sentido común debería recordar que uno no debe vestirse solo para sí mismo sino también para los demás. Por ello, tan importante es cuidar la vestimenta conforme al lugar al que se vaya a asistir como hacerlo atendiendo a con quien se vaya a compartir el tiempo y el espacio. 

Por ello, si somos conscientes de que al lugar donde se nos ha invitado a acudir, el anfitrión vestirá de corbata, no deberíamos presentarnos de cualquier otra manera. 

El vestir correctamente, al fin y al cabo, no es otra cosa que una muestra más de educación y respeto hacia los demás. Pero desgraciadamente la educación, como el vestir correctamente, es una actitud cada día más en desuso. 

Para aquellos que piensan que estas normas carecen de sentido alguno en el S. XXI y que la observancia de las mismas no va con ellos, siempre cuentan con la opción de quedarse en casa o invertir su tiempo en actividades y lugares que no requieran de vestimenta específica o normas de decoro alguna.

Jeeves

elmayordomo@extraconfidencial.com 

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