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Atando cabos

El clavo ardiendo de la nostalgia

Diciembre 2, 2012

Y el jarrón chino se volvió imprescindible. Aquella comparación del propio Felipe Gonzálezlos ex presidentes son como esos jarrones chinos muy valiosos que están en las casas, nadie quiere romper el puñetero jarrón y echarlo a la basura, pero donde quieran que lo ponen estorba“. Pues Felipe ha dejado de ser jarrón chino para convertirse casi en referente de la próxima resurrección del PSOE. Estrategia equivocada o no, lo cierto es que, 30 años después, y medio de una de las peores crisis internas que sufre el PSOE, se vuelve la mirada a aquellos años en las que Felipe González ganaba elecciones y aglutinaba mayorías. Es una solución casi a la desesperada. Es agarrarse al clavo ardiendo de la nostalgia. Intentar buscar en Felipe lo que no encuentran ahora mismo.

Allí estaba gran parte del primer gobierno socialista de 1982. Allí estaba Alfonso Guerra, sentado cerca del líder en un acto público 30 años después. Allí estaban los dirigentes de antes y de ahora aplaudiendo la nostalgia. Y allí estaba, por ejemplo José Bono, que fue quien mejor resumió el “revival” del acto: “Van 30 años desde aquello que emocionó a España entera y a los socialistas después de tantos años de clandestinidad e ilegalización“, aseguró el ex-presidente del Congreso. “Gentes como Felipe salen muy pocos en el siglo, se pueden contar con los dedos de una mano y eso lo reconocen hasta sus enemigos“, insistió José Bono en un acto con todas las miradas al pasado.

Sabedor del protagonismo, el propio Felipe González dijo lo que todo el mundo en esa sala ya sabía. “El PSOE ha perdido la vocación de mayoría y tiene que recuperarla, mirando las necesidades de la sociedad“, señaló el ex presidente.

Lo que me preocupaba y me preocupa es que el partido no tenía vocación mayoritaria. Y yo sí tenía vocació“. Aquí está la clave. Estaba diciéndole a todos los militantes y simpatizantes presentes que el PSOE de ahora no tiene vocación mayoritaria. Y para que la tenga hay que mirar a “él mismo“, y a “su PSOE” de entonces. Estaba diciendo, delante de Rubalcaba que la solución pasa por la vieja guardia.

¡Hay que escuchar a las bases!

Pero durante la intervención del “líder” homenajeado, una voz, un grito, se escuchó entre los militantes: ¡Hay que escuchar más a las bases!, inquirió una socialista desde una las filas del patio de butacas. Curiosamente la respuesta de Felipe González no fue para decir “es cierto, llevas razón“, la repuesta fue “yo soy la base“. Yo, yo, yo. “Yo tenía vocación mayoritaria” y “yo soy las bases“. Con eso no decía nada y lo decía todo. La vieja guardia nunca partidaria de procesos de primarias o experimentos similares reivindicaba retornar a los valores del pasado.

No me extraña que Alfonso Guerra dijera antes de comenzar el acto él “nunca ha pertenecido a la cofradía del perdón“, en relación al vídeo en el que militantes socialistas piden perdón por los errores del pasado. ¿Qué bases son esas? ¿Cuántos hay? “No he visto el vídeo pero yo nunca he pertenecido a la cofradía del perdón“, insistió el que fuera vicepresidente del homenajeado.

El problema es que esa mirada al pasado es eso, una mirada. Pura nostalgia. La realidad diaria del PSOE es que tiene un líder cuestionado, Alfredo Pérez Rubalcaba, y a más de la mitad de la federaciones en pie de guerra. Las fuerzas siguen muy divididas porque, en el fondo, de las cuatro federaciones que prescinde Ferraz o que no son de su grupo de confianza son las cuatro federaciones más importantes del partido: Andalucía, Cataluña, Madrid y Valencia. Las que, apoyaron mayoritariamente a Carmen Chacón como secretaria general del partido. Todo apunta que dicha división, con treguas o negociaciones parciales, es insalvable para el PSOE, y más pronto que tarde volverán a abrirse las heridas y medir sus fuerzas. Pero mientras tanto, se sigue agarrando al clavo ardiendo de la nostalgia.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio