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Otras opiniones

El “clan de la zeja” y las ratas, a pique

Septiembre 18, 2011

Dicen los que saben, que cuando un barco empieza a irse a pique las ratas son las primeras en abandonarlo, tirándose al agua antes de que se hunda. Listos que son estos roedores. El poeta Antonio Machado, en su vertiente reflexiva y filosófica como Antonio Mairena, sostenía que en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela. Las dos metáforas marineras se ajustan perfectamente a la situación que vive hoy el colectivo político conocido como el “Clan de la Zeja”, aquel grupo de artistas e intelectuales españoles – autodenominados “proletarios de la cultura”—que protagonizó un bochornoso espectáculo de adoración pública en torno a Zapatero, en la campaña electoral de 2008, cantando las excelencias que traería el líder socialista—ya se han visto cuáles–, mientras “hacían la ceja”, con un dedo sobre un ojo, en señal de adhesión inquebrantable al hombre de las cejas circunflejas.

El barco socialista se va a pique. La política es así de cruel, llegan otros y se acaban los chollos, las subvenciones incluso para tomar copas en festivales de cine, las medallas y otras distinciones, los bien pagados programas televisivos y otras numerosas gabelas al socaire del poder. No sabemos si a Mariano Rajoy le saldrá un respaldo artístico parecido, “haciendo la barba”, algo que este cronista dejaba entrever en su libro “El Clan de la Zeja (y de la Barba)”, de La Esfera de los Libros. Pero el espectáculo actual pertenece a la Zeja. Muchos tendrán que hacer gala de gran impostura para demostrar que la cosa no va con ellos. Pero es difícil disimular después de haber estado amorrados al pesebre durante casi ochos. Y con tabarra mediática incluida.

Al margen de la chiquillada gráfica de la ceja – ellos mismos dicen ahora que aquello fue una especie de broma, en la desbandada al ver cómo se descompone el cadáver político de su inspirador— el grupo siguió cejijunto y su fidelidad fue perruna en la expresión pública de diatribas contra la derecha— “turba mentirosa y humillante”—y en la defensa furibunda del programa electoral socialista y sus derivados, con leyes revisionistas y sectarias como la de la Memoria Histórica, reforma de la Ley del Aborto, Ley del Matrimonio Homosexual, nueva Ley de Libertad Religiosa, Ley de Igualdad, Ley de Educación para la Ciudadanía y otras metas sociales como el pleno empleo para todos, excepto para cinco millones de españoles.

El núcleo duro de la Zeja que encabezó todo esto, es éste, por orden alfabético, para que no se enfaden: Aitana Sánchez-Gijón, Almudena Grandes, Álvaro de Luna, Ana Belén, Antonio Banderas, Azucena Rodríguez, Boris Izaguirre, Cayetana Guillén Cuervo, Concha Velasco, Cristina del Valle, Federico Luppi, Fran Perea, Gran Wyoming, Isabel Coixet, Ismael Serrano, Javier Bardem, Jesús Vázquez, Joaquín Sabina, José Luis Cuerda, José Sacristán, Juan Diego, Juan Diego Botto, Juan Echanove, Juan José Millás, José Manuel Caballero Bonald, Loles LeónLuis García Montero, María Barranco, María Galiana, María José Goyanes, Maribel Verdú, Marisa Paredes, Miguel Bosé, Miguel Ríos, Miquel Barceló, Nuria Espert, Pedro Almodóvar, Pedro Guerra, Pilar Bardem, Ramoncín, Serrat, Tina Sainz, Verónica Forqué, Vicente ArandaVictor Manuel y Willy Toledo.

Desbandada

Algunos de estos “proletarios de la cultura” ya se han arrojado del barco zapateril . La cejatera mayor, la ministra de Cultura hasta el próximo 20-N dice que vuelve a su trabajo. Qué menos. Tampoco le ha ido mal como sustituta del ministro sin glamour, César Antonio Molina. En los últimos años la afluencia a las salas con películas de cine español ha sido campeona indiscutible. Por ejemplo, en la actividad de 2008, en los datos que ofrecía el Ministerio de Cultura, 99 películas recibieron ayudas, con un coste de 260 millones de euros, pero apenas recaudaron 100 millones. Gastaba casi el triple de lo que ingresaba. Una ruina. No extrañó que la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que dejaba la presidencia de la Academia del Cine y las Ciencias Cinematográficas, en su primera comparecencia pública abogara por las subvenciones al cine: “Las ayudas al cine español son imprescindibles. Ojalá que en un futuro sea autónomo, pero hoy por hoy no es así”. Y ella no se puede quejar, es de las que más ayudas ha recibido como cineasta: unos 10 millones de euros, la mayor parte desde que llegó Zapatero a la presidencia del Gobierno. Ayudas sustanciosas, por ejemplo, los 867.065 euros se llevó “La vida que te espera”, 826.441 “La puta y la ballena”, 798.223 Las razones de mis amigos y 794.173 “Heroína”. Esto, sin contar “Mentiras y gordas”, película de la que es guionista la ministra, que había recibido varias decenas de miles de euros por los convenios entre el Ministerio de Cultura y el Instituto de Crédito Oficial ( ICO).

El presentador televisivo Javier Vázquez, presentador del acto de arrobo zapateril en 2008, con los famosos “haciendo la zeja”, también salta del barco cejatero, desencantado, dice, como Miguel Bosé, Javier Bardem y Willy Toledo, entre otros, con la excusa de que el líder supremo, ZP, no respalda sus reivindicaciones saharauis. Para saharauis está Zapatero

Otros, como los escritores Almudena Grandes, su marido García Montero, el cineasta Pedro Almodóvar y el cantante Joaquín Sabina, hicieron guiños de tirarse al agua, durante la fracasada huelga general de septiembre de 2010, contra la reforma laboral.- Pero ¿ a dónde pueden a ir? Ante la que parece venírseles encima—el PP con mayoría absoluta– buscan la reactivación de las esencias cejateras si no hay más remedio. Ese ambiente se respiraba en un patético acto de campaña contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por sus reformas educativas.

Rubalcaba, el “mal menor”

A Pérez Rubalcaba, Sabina lo definía como un “mal menor” y como “la mejor cabeza del socialismo”. En las elecciones generales de 2008 dio parecidas consignas del voto útil a favor de Zapatero: “El ácrata que hay en mí/ entre Rouco y Artapalo/ elige lo menos malo/ tapándose la nariz”, aunque antes había asegurado a este cronista que nunca votaría al PSOE porque “Felipe González ha llenado de mierda nuestros sueños”. Sabina parece tener más vocación de chaquetero que de cejatero.

En pleno verano, el pasado 2 de julio, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, las ilusiones de la Zeja iban por otros derroteros ante la tesitura tremenda de tener que apoyar a Rubalcaba, el hombre que había respaldado toda la desfachatez del Gobierno de Zapatero. Mejor crear otro partido que apoyar al cómplice de los desastres. Se dio a conocer, entonces, el manifiesto titulado “Una ilusión compartida”, con la idea de reconstruir la izquierda. El papel estaba suscrito por Almodóvar, Sabina, Ana Belén y Víctor Manuel, además de los actores Juan Diego Botto y Juan Echanove, los escritores José Manuel Caballero Bonald, Almudena Grandes y Luis García Montero y juristas como el magistrado emérito del Supremo José Antonio Martín Pallín y el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, entre otros. Pura Zeja. “La izquierda tiene un problema más grave que el avance de las opciones reaccionarias en las últimas elecciones municipales: su falta de horizonte”. “Nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente de la izquierda. ¿Y tú?”, rezaba la cosa. Un veterano cejatero, el cineasta Vicente Aranda, también arremetía contra la derecha, en ese tono, alegando que el PP: “no tiene intelectuales a su favor y por eso los niega”. Aranda durante el rodaje de su película “Juana la Loca”, en un palacio de Tordesillas, donde la reina estuvo confinada, ordenó suprimir un plano porque, según dijo, en el fondo de una pared “había una signo fascista”: las flechas y el yugo del escudo familiar de Isabel la Católica. Llegó a convertir en falangistas avant la letre nada menos que a los Reyes Católicos. De película, sí, pero de risa.

El horizonte se estrecha para la izquierda como en una tarde de tormenta. Empieza y acaba en Rubalcaba. Los cejateros tendrán ponerse una mano abierta—o las dos porque el motivo es grande– sobre la cabeza, no para paliar lo que se les viene encima, sino para “hacer la calva” del líder. Continuará el espectáculo.

Sebastián Moreno