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¡Qué fuerte!

El cazador cazado

Abril 19, 2012

Esta todo dicho ya. Los que están a favor y los que no, todo el mundo ha opinado ya sobre la caza real, nunca mejor dicho, porque una cacería del Rey se ha convertido en una caza contra Él. No son buenos tiempos para la monarquía, es más, nunca una Casa Real hizo tanto por una república. Pero, de verdad, de todos los escándalos que actualmente salpican a nuestra corona, sólo tiene verdadera importancia lo de Urdangarín, que es lo que afecta a la pasta de los españoles.

Todos los que somos familia de cazadores sabemos que, desde pequeños, se inculca esa cultura a los hijos y, desde cierta edad se practica con armas y se tira, al blanco o al animal. Y siempre hay desgracias, pocas para la cantidad que podrían darse, pero es así. El hecho de que el pequeño gran Froilán -que ya apuntaba maneras el día de la boda de su tío el Príncipe haciendo travesuras contra sus primos- se haya disparado en un pie, ha servido, más como motivo de burla entre los españoles que como verdadera preocupación por un acto ilegal.

Presión social precipatada

No recuerdo más chistes, con mucha gracia y sentido del humor, por cierto, sobre un tema. Y para, rematarlo, nunca mejor dicho, va el Rey y se va de caza con la mala suerte de romperse la cadera. ¿Se han preguntado cuántas veces ha pasado esto mismo en los últimos ocho años que llevamos en crisis? Seguramente muchísimas y jamás nos hemos enterado y no ha pasado absolutamente nada. Con pruebas o sin ellas, seguro que el Rey no paga ni una de las cacerías a las que va, porque es el Rey, y el más “pintao” se pirraría por invitarlo y tenerlo en su finca cazando. Eso es así. Además, para todos aquellos que se preguntan cuáles son las funciones del Monarca, ha demostrado ser el mejor embajador y representante que tenemos y, precisamente ha sido cazando como ha conseguido algunas ventajas para España.

La presión social precipitada por los medios de comunicación han conseguido que don Juan Carlos haya pedido perdón, de corazón lo dudo, obligado seguro. Y hoy, ¿qué?, ¿qué pasa hoy? ¿ya está? ¿se acabó la polémica del elefante, la cadera y la escopeta?. ¿Es eso lo que necesitábamos? Pues ya lo tenemos, una disculpa pública que muchos habrán sonreído al tomarla como una humillación. Seguramente, en cuanto pueda, bajo el más absoluto secreto, volverá a hacerlo y, a su edad, tampoco creo que le importe mucho lo que pensemos los demás. Puede que haya llegado la hora de jubilarse, abdicar y disfrutar lo que le queda haciendo lo que le gusta, como el resto de jubilados cuya pensión se lo permite. Así que, zanjada la polémica, volvamos todos al tajo.

Rosana Güiza
rguiza@extraconfidencial.com