Menú Portada
Otras opiniones

El caso Bárcenas

Julio 16, 2013

A raíz de las declaraciones del ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas al director del periódico “El Mundo” P.J. Ramírez, ratificadas y ampliadas según lo publicado por la prensa ante el juez Ruz, se ha intensificado la preocupación de los españoles por las posibles irregularidades que podría haber estado cometiendo el partido Popular, la sospecha sobre las cuales había surgido al publicar el periódico “El País” las fotocopias de una supuesta “contabilidad B” de dicho partido cuyo contenido, de ser cierto, resultaría altamente comprometedor para los responsables máximos del mismo.

El Sr Bárcenas, no sólo ha confirmado la autenticidad de dichas fotocopias sino que ha descrito minuciosamente el sistema de “recaudación ” de comisiones por parte del partido que, según él, desde hacía al menos 20 años se venía aplicando de forma sistemática y continuada y ha explicado los fines a los que, siempre según su versión, se dedicaban los fondos conseguidos entre los que, aparte de financiar campañas electorales y otros gastos del partido, estaría el pago de cuantiosos sobresueldos a sus altos cargos, habiendo concretado en su declaración ante el juez estas acusaciones en personas y hechos.

En los comentarios de los medios de comunicación sobre este asunto y en los debates sobre el mismo se está poniendo el acento sobre dos aspectos: el primero, lógicamente, si debe o no darse credibilidad a las declaraciones del ex tesorero del  PP y el segundo la gravedad  y repercusión que, de ser ciertos, tendrían los datos revelados.

Sobre la primera cuestión, la veracidad o no de lo afirmado por D. Luis Bárcenas, está claro que, mientras no lo diluciden los jueces, los demás no podemos ni debemos dar la respuesta, sin perjuicio de que deba señalarse la presunción de inocencia de todos los posibles afectados y el hecho de que, hasta el momento, el ex tesorero no ha facilitado, o al menos no son conocidas, pruebas contundentes de sus afirmaciones.

 

¿Y las querellas contra Bárcenas?

No obstante, el que el Partido y los principales afectados, empezando por el Presidente del Gobierno, contra los que  el Sr Bárcenas ha realizado gravísimas acusaciones, no sólo no se hayan querellado contra él (las únicas querellas conocidas son las de la Srª Cospedal, específicamente acusada por Bárcenas) sino que no hayan dado una versión coherente de los hechos distinta a la de que Bárcenas miente y se nieguen a dar explicación alguna en el Parlamento, unido a que el Partido le mantuvieran en su sede y cobrando del mismo hasta el mes de enero de este mismo año y se personase en la causa contra él, teóricamente como acusación pero, según el juez, como medio espurio para defenderle, por lo que le expulsó del proceso y a los SMS cruzados hasta marzo de este mismo año con el Presidente del Gobierno que ha publicado la prensa, parece claro que son hechos que abonan las sospechas que sobre este asunto tiene la opinión pública.

Me temo que son muchos los que piensan que si falsamente y sin pruebas se lanzaran contra ellos acusaciones semejantes, no sólo darían explicaciones y  harían cuanto estuviera en su mano para aclarar el asunto sino, sobre todo, se querellarían de manera inmediata contra el autor de las calumnias y el comportamiento totalmente contrario al descrito del Partido popular y de la gran mayoría de los afectados por las acusaciones del Sr Bárcenas es lo que parece claro que está contribuyendo de una manera más importante a las sospechas desatadas sobre este asunto.

Por lo que se refiere a las consecuencias de las acusaciones en el caso, en absoluto probado, de que fueran ciertas, en lo que se refiere a lo probablemente más comentado, el posible cobro de sobresueldos por el actual Presidente del Gobierno y otros altos cargos del Partido, es verdad que, como ha señalado el ex fiscal y abogado del PP en otros asuntos Ignacio Gordillo, dicho cobro, aunque fuera cierto, vulneraría la Ley de Incompatibilidades pero, en principio, no constituiría delito y que, respecto a su posible no declaración a Hacienda, habría que estar a las cuantías en cada caso defraudadas que podrían no alcanzar los límites para su imputación penal e incluso estar la misma prescrita, de lo cual parece deducirse que las responsabilidades por este concepto podrían ser más administrativas y políticas que penales.

La clave penal, en el cobro de donaciones

Pero, pese a su quizá menor repercusión mediática, el aspecto penal y socialmente más grave que, de ser ciertas, tendrían las afirmaciones del Sr Bárcenas, no serían los denunciados sobresueldos, sino la trama para el cobro de donaciones en metálico realizadas por parte de constructores y otros empresarios que, según afirma, obtenían adjudicaciones y contratos de las administraciones gobernadas por el partido la cual, según el ex tesorero, se mantuvo al menos durante los últimos 20 años.

El Sr Bárcenas describe minuciosamente el procedimiento a través del cual, sin aportar pruebas que hasta el momento puedan considerarse contundentes, afirma que, cuando era Gerente, él y el ex tesorero D. Alvaro Lapuerta realizaban la recaudación de estas supuestas donaciones que se habrían entregado en bolsas, maletines o maletas en el despacho del Sr. Lapuerta en la sede del PP en la calle Génova y en su presencia, encargándose aquel después de contactar con el Ministro o alto cargo competente sobre el asunto de cada donante anunciándole que este le iba a llamar y pidiéndole que fuera amable y que se tomara un café con él.

Si fuera verdad que esto ocurría (reiteremos que hasta ahora se trata de una acusación sin pruebas) y que Ministros, Secretarios de Estado y altos cargos hubieran recibido durante al menos 20 años llamadas de este tipo, no parece posible que los responsables máximos del partido no hubieran tenido conocimiento de ello y si estos mantuvieron al Sr Bárcenas en su puesto y han tenido después con él el exquisito trato que se ha descrito, ratificado por los SMS publicados por la prensa, resultarían inevitables (reiteramos, en el citado escenario no probado) las sospechas de la opinión pública sobre su implicación, así como sobre la posibilidad de que aquel se limitase a cobrar para sí, siguiendo el sistema de comisiones hasta épocas relativamente recientes común en muchos departamentos de recaudación, lo decidido por la Dirección del partido ya que, en otro caso y una vez conocidas sus cuentas en el extranjero, parece que los dirigentes del Partido hubieran sospechado que el dinero de las mismas había sido detraído sin su consentimiento por el propio Bárcenas, con lo cual parecen difícilmente compatibles el citado apoyo y los expresados SMS.

La estrategia de defensa de Bárcenas

A la vista de lo anterior y si las afirmaciones del Sr. Bárcenas fueran ciertas lo que, insistimos, hasta donde se conoce no ha sido demostrado, no parece ilógico sospechar que la estrategia de defensa para atenuar su responsabilidad que estaría siguiendo fuera la de tratar de demostrar que él era un simple empleado del partido con funciones únicamente de gestión del sistema de financiación decidido por los responsables máximos de éste cuyas instrucciones se limitaba a seguir y, en el peor de los casos, que dicho dinero lo detraía de las comisiones que se encargaba de recaudar para el partido con la plena aquiescencia de sus jefes, es decir, como comisión autorizada sobre las comisiones que se encargaba de cobrar para el partido. Parece claro que el ocupar un lugar subalterno en una trama de corrupción no puede tener la misma gravedad penal que tener el principal.

Naturalmente todo ello no son sino especulaciones que hace la opinión pública sobre acusaciones que, sin pruebas que parezca que puedan considerarse suficientes, ha realizado el Sr Bárcenas, pero aunque el origen de su inexplicada fortuna puede ser cualquiera, no parece ilógico que dicha opinión pública considere que dicha fortuna difícilmente puede no estar relacionada con sus funciones como gerente y tesorero del Partido Popular que durante más de 20 años ejerció y aunque, como se ha dicho, las explicaciones pueden ser muchas (podría, por ejemplo, haber metido la mano en la caja que le correspondía custodiar) el comportamiento hacía él de los dirigentes del partido da pábulo a las sospechas de la opinión pública.

Si el Sr Bárcenas no presenta pruebas consistentes de sus acusaciones todo quedará en el escándalo político suscitado por unas gravísimas acusaciones del que durante 20 años fue gerente y tesorero del Partido Popular que no generaron explicaciones ni querellas por parte de los acusados (con la excepción citada) pero, si las presenta, las consecuencias no parece que puedan quedarse en las derivadas de la percepción de sobresueldos, sino que, probablemente, tendrían un alcance mucho mayor; hay quien, asimismo sin pruebas, especula con que esa podría ser la causa de que no se presenten las querellas: el no obligar al Sr. Bárcenas a mostrar todas las pruebas de lo que afirma.

Dentro de este “maremagnun” de especulaciones de la opinión pública a las que nos hemos estado refiriendo quedan las relativas a, suponiendo que las acusaciones del Sr Bárcenas fueran verdaderas, de lo que hasta el momento no parece haber pruebas consistentes y que consiga probar, como tal vez pretende, que él era un mero gestor del Partido que, en el peor de los casos, cobraba una comisión sobre lo que recaudaba para aquel, a cuanto podrían ascender las cifras de las distintas vertientes del asunto, porque si contrariamente a lo que por el bien de nuestro país esperamos, lo afirmado por el Sr Bárcenas resultara verdadero, parece claro que lo peor no serían las comisiones que habrían cobrado el Sr Bárcenas y PP, sino lo que habrían dado a cambio; en los casos de corrupción lo peor no es el 3% sino el 97% restante.

Sobrecostes y obras innecesarias

 No sólo en España sino en muchos otros países, ¿quién puede saber las obras innecesarias que no se hubieran hecho si alguien no hubiera cobrado una comisión? ¿quién puede conocer el sobrecoste que ha implicado el adjudicar contratos a la empresa que pagaba una comisión en lugar de hacerlo a la empresa más barata y eficiente?

Por hacer un ejercicio de cálculo sobre un escenario de ficción que, a día de hoy, no solo no existe ninguna prueba consistente que abone, sino que confiamos en que en nada coincida con la realidad, si imagináramos que los aproximadamente 50 millones de euros descubiertos al Sr Bárcenas hubieran sido fruto de una participación del 10% en las comisiones recaudadas por él para el Partido, ello significaría que estas habrían ascendido a 500 millones de euros y, si ello hubiera sido fruto de una comisión del 3% sobre la adjudicación de obras y contratos, significaría que, a lo largo de los 20 años en los que el Sr Bárcenas fue gerente y tesorero del Partido Popular, se habrían adjudicado de una manera espuria  contratos por no menos de 16.000 millones de euros, es decir, más de 2,5 billones de pesetas. Insistimos en que, a día de hoy, no sólo no existe prueba alguna de ello, sino que, por principios éticos y por el interés de España, apostamos por la presunción de inocencia de todos los dirigentes del PP que se están viendo involucrados en este asunto.

Adolfo Barrio