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Atando cabos

El carro, los bueyes y Bildu

Junio 26, 2011

Hace más de un año lo dijo públicamente, Antonio Basagoiti, el presidente del PP en el País Vasco: caer una vez en el engaño de ETA puede ser normal. Dos veces incluso comprensible. Pero caer tres veces es de “gilipollas”. Es exactamente lo que ha pasado. Ha vuelto a ocurrir. Aunque parezca increíble. De nuevo la misma película. Los mismos argumentos, la misma intransigencia.  Ahora llegan las  lamentaciones,  intentos de enmendar el error. Pero es demasiado tarde.  Algunos decían que lo de Bildu era distinto que esta vez todo iba servir para que ETA dejara definitivamente las armas. Que los malos se habían vuelto buenos. Que la irrupción de Bildu serviría para que la organización terrorista anunciara su disolución.

Pero lo que ocurre, lo que está ocurriendo  es exactamente lo contrario. ETA sale fortalecida.  ETA considera que su estrategia nuevamente ha funcionado. Diseñaron el plan A y el plan B.  Sortu y Bildu. Y uno de ellos ha colado. Uno de ellos ha funcionado. Ahora tienen poder institucional, dinero y acceso a toda la información. La estrategia del “vientre alquilado” de EA ha servido también para anular, aniquilar a lo poco que quedara de aquella formación política que fundó Carlos Garaikoetxea. Con el consentimiento de estos han ido al suicidio. Lo sabían y lo querían. Iban a desaparecer, eran muy pocos. Y de la escisión del PNV nada queda.  Ahora son los mismos de siempre con la estrategia consabida.

Las últimas informaciones abundan en lo evidente de esa estrategia. Ya dijo el Tribunal Supremo que Bildu fue diseñado por ETA. Además, Batasuna dirige y supervisa todos los movimientos de Bidu. Los dirigentes del brazo político de ETA han creado comisiones de coordinación política y técnica dedicadas a supervisar y vigilar todos los movimientos de los concejales de Bildu. Los miembros y dirigentes de estas comisiones (Batasuna-ETA) tienen la capacidad de destituir a los que se nieguen a acatar las órdenes.

Lo de las banderas o el retrato del Rey es una anécdota comparado con las exigencias de ETA que veremos cumplir por parte de Bildu. De nuevo una banda terrorista dirigiendo los designios de una población que pensaba que siendo condescendientes todo iba a mejorar. La reciente historia de la lucha contra el terrorismo nos demuestra lo contario. La única manera de acabar con ETA es judicial y policialmente. Acompañado todo ello de una acción democrática conjunta de las formaciones políticas incluyendo el PNV. La estrategia de la “cuarentena” para Batasuna esgrimida por el lendakari, Patxi López y el líder vasco del PP, Antonio Basagoiti era la acertada. Si realmente “los malos definitivamente querían ser buenos” lo demostrarían al día siguiente de unas elecciones en las que no se hubieran presentado. Si en ese “día siguiente” de no estar en las instituciones, hubieran condenado a ETA el paso hubiera sido significativo. Y empezaríamos a creer. La decisión fue precipitada y equivocada y el resultado nefasto.    

La “grapización” de ETA

Con Bildu ha ocurrido algo parecido a lo experimentado y protagonizado por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez zapatero en el último proceso de negociación con ETA. Lo que desde el Gobierno llamaban proceso de Paz. ETA nunca había estado tan debilitada. Mucho más que ahora. Se estaban quedando sin gente, ni dinero, que es la base de la organización. Cada comando, cada dirigente era detenido antes. Pasaba menos tiempo entre una detención y otra. Cuando la estrategia de la derrota continuaba su marcha, Zapatero se colocó delante para intentar coger un atajo. Fue cundo paso de la estrategia de la derrota a la estrategia de la negociación. Poner el carro delante de los bueyes. Intentar, quizá con buena fe, pero de forma profundamente equivocada, llegar a un final que siempre ha fracasado. ETA que estaba debilitada se vio fortalecida al ser nombrada interlocutor de un proceso equivocado. Los expertos policiales en la lucha contra ETA siempre lo han dicho: el objetivo es la “grapización” de ETA. Algo parecido a lo ocurrido con los GRAPO. Reducir la banda terrorista un grupo insignificante que finalmente morirá por inanición. El apoyo social se transformaría. Comenzarían votar a otros partidos independentistas o nacionalistas. Y ETA estaría en su final. Ahora, con Bildu, a través del politizado Tribunal Constitucional se ha vuelto a poner el carro delante de los bueyes.


Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio