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A renglón seguido

El canut, “se la pela”

Septiembre 8, 2014

Quién me iba a decir a mí que la rabiosa y perruna actualidad, que da bocados por doquier sin miramientos, me situaría en paralelo con uno de los personajes más controvertidos de la ciudad del Paralelo –muy Condal ella-, quien considera lelos a los de ocho apellidos “senyeros”, a sus charnegos y a los turistas de los medios por el contenido de sus declaraciones y silencios.

Pues sí, el caballerete en cuestión, que se encuentra en el brete de pintárselas sólo ante el caballete de Hacienda, se tendrá que retratar por el maltrato de insolidaridad fiscal cometido sobre sus conciudadanos, que somos el resto del los españoles, durante la intemerata de anys.

Como decíamos ayer –primer párrafo-, la afinidad que me une, es que me cabe el honor –sin retorno, dada la distancia de ambas prosapias- de compartir nombre de pila por parte de mi abuelo paterno con el del padre del ex molt honorable, de cuyo nombre el jienense Cristóbal sí quiere acordarse por la extensión de su fraudulenta mancha.

A diferencia del indecoroso progenitor de Jordi, Florenci –eldelaherenci”, mi abuelo Florencio, que contribuyó en las partes que le correspondían a que florecieran tres honestos retoños, se labró un pasado de postguerra para empujar el hambre y expulsarlo del hogar familiar. Mientras, el suegro de la florista –Ferrusola– urdía una trama de estafa al frente de Banca Catalana.

La consagrada familia

Es difícil mejorar el currículum del avi, hijo –y consorte- y nietos de la, hasta hace poco, inviolable familia PujolFerrusola. Su comportamiento anti españolista y de supremacía identitaria de despacho y pancarta solo se veía superado por el RH sanguinolento de algunos de nuestros vascongados  vecinos. Pero  ahora  se marchita  en  ciertos  sectores  de  la sociedad  catalana  –esperemos  que también en la alta- el jardín del crédito depositado por sus ciutadans en la consagrada familia, que depositaba su descrédito para los réditos de los billetes de a quinientos, y así ponerse morados; y no porque destiñeran.

El grado de cinismo y contra patriotismo, si Catalunya es patria, exhibidos por el clan del Llobregat, es difícilmente superable. Han cometido fraude moral y fiscal; el primero es un intangible, pero el segundo es tridimensional y dispara a la línea de flotación de uno de los emblemas que caracteriza el perfil de los catalanes: el canut y la pela, claro que… “se la pela”.

Nuestro mejor aliado, Montoro, se ha liado la manta a su desnuda cabeza, y se ha puesto por montera la Ley General Tributaria, con mordida de perro de presa, para apresar, a pesar del todavía silencio de los corderos bancarios helvéticos y andorranos, la pieza que pretende cobrarse –nunca mejor dicho- en la cacería, para la que se está pertrechando con su más poderosa munición de lucha contra el fraude.

Ya lo dice el refranero, de tal palo “Jormardita”, tales astillas “purrusolas”. ¡Marx madera, esto es la guerra!… contra los pillos pillados; y no ha hecho Mas que empezar.  

Paco de Domingo