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Atando cabos

El café de Rubalcaba y la ilustrísima espantada

Agosto 31, 2011

Comienza un nuevo curso político y el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba se duerme. Necesita café. Al menos eso fue lo que le dijo literalmente a Zapatero en los pasillos del Congreso el día de la toma en consideración de la reforma constitucional. Nada menos que en el debate sobre la reforma de la Carta Magna. Se aburrió. Se cansó y se marchó unos instantes. Un café amargo se tomó el candidato antes de respirar, eso sí, aliviado cuando escuchó el resultado de la votación. No hubo deserciones, excepto la esperada. Tuvo que hacer pedagogía interna los días previos para que no hubiera muchas sorpresas. Y no las hubo. Sólo el esperado voto en contra del diputado Antonio Gutiérrez, fiel a lo expresado, y aplicando, como muchos otros, aquello del “convento” antes de abandonar definitivamente el barco.

Pero el café del otro día no podrá con todo lo que le queda al candidato hasta el 20N. Este último asunto de la reforma constitucional, que al fin y al cabo es sólo la reforma de un artículo de la Constitución, le ha pillado a Rubalcaba con el pie cambiado. Hace pocos meses prácticamente se burlaba de Mariano Rajoy cuando propuso exactamente lo mismo diciendo que quería acabar con el déficit de un “plis plas”. Ahora se ha tenido que comer sus palabras y defender con vehemencia y convencer a los suyos las bondades de introducir en la Carta Magna el principio constitucional de la estabilidad presupuestaria. Además, después de este último episodio, el PP aparece como triunfador en la reforma constitucional, y el PSOE, a la defensiva, se observa como el partido que tiene que tiene que explicar y justificar lo que está haciendo. Lo ve como obligación no deseada. Es el primer escollo de un otoño caliente antes de los comicios generales. Un argumento más para aumentar, entre los suyos, la desgana de acompañar a Rubalcaba en esta aventura.

La espantada de ilustres socialistas

Ya son varios los dirigentes, actuales ministros, que han decidido no acompañar al candidato en sus listas. Niegan desde Ferraz que esto vaya a ser un goteo de “ilustres socialistas” anunciado que abandonan el partido o la política, pero lo cierto es que ya son muchos los que prefieren dar un paso atrás, o hacia un lado. El último ha sido el ministro de Industria y una de las personas que más confianza ha tendido y tiene con Rodríguez Zapatero. Miguel Sebastián abandonará incluso la política cuando finalice la legislatura sumándose así a la renuncia decidida, aunque no expresada, de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, la del presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, o el probable abandono de Manuel Chaves. En lugar de existir pugna por ir en las listas, a veces parece que hay competición para no salir en la foto destinada a una derrota segura. En cualquier caso sigue existiendo una duda que todavía nadie ha sabido explicar. El por qué Rubalcaba, político audaz, calculador, y con experiencia, ha aceptado el querer terminar su carrera política perdiendo unas elecciones.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio