Menú Portada
Otras opiniones

El BBVA, Garzón y la impunidad de los poderosos

Julio 18, 2010

¿Habrá algunas grandes empresas, algún súper rico al que Baltasar Garzón, tan de izquierdas, no haya pedido dinero? ¡Es escandaloso! ¡Que jeta! ¿Se imaginan a un juez en ejercicio en Francia, Reino Unido, Alemania o Estados Unidos poniendo el cazo al socaire de no sé qué cursos, que al fin y a la postre, repercutía en su pecunio? Qué conste que no conozco a Garzón, ni estoy de acuerdo en la campaña total de liquidación puesta en marcha por la derecha más repugnante. Pero lo anterior no merma los hechos objetivos que no resisten el mínimo análisis.

Como anteriormente tuvo que hacer Emilio Botín, el presidente del BBVA, Francisco González, desde que está encaramado a esa azotea de espías en la Castellana, se cree la mamá del Arca de Noé, dio, vía Javier Ayuso, nada menos que 200.000 dólares al juez de marras a propósito de la UNY, cuando hacía poco que el magistrado había instruido el famoso “caso de las cuentas secretas” que le dejó vía libre para colgar de una a los “neguris” con Emilio Ybarra a la cabeza, asunto que de paso le sirvió para hacerse con el control total del segundo grupo bancario español, tras ser cooptado en 1996 por el tándem Aznar/Rato, vía Manuel Pizarro, del que parece ya quiere saber poco. Lo de siempre.

La Ley de Mahoma

¡Es que todavía no me lo puedo creer! Un juez en ejercicio que se reúne con el director de comunicación del BBVA para pedirle pasta en una cafetería de Madrid y consigue por el morro 200.000 dólares sin despeinarse. ¡Pero qué coño es esto! El mismo que ha mandado, y con razones, a decenas de personas a la cárcel. ¡Sir Thomas Moro quemaría la toga!

Nada me extraña que el pueblo no crea en la Justicia. Es que no cree, demonio. Pero vamos a ver: según la Ley de Mahoma tan culpable es el que da como el que toma. Porque ó FG&Ayuso tiraron por la borda el dinero de los accionistas del BBVA -lo cuál sería la leche-ó, por contra, sabían que ese dinero iba a ser rentable. En ambos casos, deberían pedirles cuentas “ipso facto”. La Justicia y los accionistas.

¿Cómo se puede calificar este hecho? ¿Amor a la ciencia jurídica? ¿Acaso el BBVA iba a romper los ordenadores de sus oficinas en Nueva York y USA abriendo cuentas a clientes americanos por dar tan alegremente 200.000 dólares del ala al cósmico ex magistrado de la Audiencia Nacional?

¡Seamos serios! El pueblo y la inteligencia más liviana saben perfectamente por dónde iban los tiros. ¡Coño que si lo sabe! Y también sabe que ni Garzón, ni González, ni Ayuso (¡quién te ha visto y quién te ve, colega!), van a sufrir el más mínimo contratiempo por parte de la Justicia. El más mínimo. Con haber ido a declarar al Supremo es más que suficiente

Triquiñuela judicial

Ya verán ustedes como el magistrado del Tribunal Supremo que instruye la causa se sacará de la manga engalanada algún artículo para decir que ni uno cometió delito ni otros sobornaron. ¡Ese cuento ya no lo sabemos!

Pero lo que tiene que quedar esculpido en la Historia reciente de España es que este tipo de actuaciones son intolerables. Yo estoy seguro que Javier Ayuso escribirá algún día algún libro, ahora que tiene todo el tiempo, todo el dinero del mundo y capacidad acreditada, en el que explicará de qué diantre fue todo aquello y pondrá una apostilla en la que se desternillará de risa.

¡Y eso que con Zapatero iban a mandar los descamisados!

¡Jajajaja! ¡Se me abren los conductos!

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es