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Mensaje en una botella

El Bachillerato de Excelencia

Abril 7, 2011

Esperanza Aguirre podía reclutar a Justin Bieber como alumno de su Bachillerato de Excelencia y a Charlie Sheen como profesor asociado de esta experiencia piloto que pondrá en marcha la Comunidad de Madrid. Cuántos buenos ratos haría pasar el simpático Justin a sus nuevos amiguitos en clase. Cuántos momentos entrañables vivirían los alumnos en compañía del encantador Charlie en cualquiera de sus horas lectivas. No se me ocurre un plan mejor para el próximo curso.

La presidenta madrileña ya sólo tendrá que buscar a 24 alumnos para este bachillerato que cursarán los 25 mejores alumnos de enseñanza secundaria en la región. Seguro que Bieber supera la nota media de 8 en cuarto de la ESO. Y tiene la ventaja de que conoce Madrid. A sus 17 primaveras, Justin ha revolucionado durante unos días la capital de España coincidiendo con su concierto en el Palacio de los Deportes.

Modales de niño consentido

Miles de fans, locas por sus huesitos, pudieron disfrutar de la música de este adolescente canadiense. Mientras tanto, él mantenía su flequillo adherido a la frente y contribuía a agrandar el agujero de la capa de ozono. ¿Imaginan la cantidad de laca que hace falta para que el cascote capilar de este churumbel se mantenga inamovible?

El joven que más dinero gana en el mundo demostraba a los periodistas españoles, horas antes del concierto, que su flequillo es una maravilla. Pero también demostraba que sus modales se asemejan más a los de un niño consentido que a los de un ejemplo para los mozalbetes de su edad. Llegó una hora tarde a la conferencia de prensa, se negó a posar en el photocall y no se dignó a quitarse la capucha de la sudadera con la que cubría su cabeza. Se veía mejor la cabeza de E.T. en la escena de la bicicleta que la testa de Justin en la tardía comparecencia ante los medios. ¡Qué pereza!

Liga más que habla

Cómo destacaría Justin Bieber en el Bachillerato de Excelencia. Y cuánto aprendería con un profesor como Charlie Sheen. La vida del hijo de Martin Sheen dio un giro desde que fue despedido de la serie Dos hombres y medio, que arrasa en Estados Unidos y que emite Neox aquí en España. Me confieso seguidor incondicional de esta serie, en la que Charlie interpreta a un soltero que liga más que habla y que vive a cuerpo de rey en su mansión de Malibú. Además, disfruto mucho con el actor que interpreta al hermano de Charlie, que se llama John Cryer y es clavadito a José Luis Corrochano. A veces creo que va a ponerse a escribir su columna del Extraconfidencial.com en pleno episodio de la serie.

Sheen lleva unos meses dando tumbos, mostrando cómo comparte su colchón con dos mujeres a la vez y protagonizando un cóctel de declaraciones en el que se mezclan elogios e insultos a partes iguales. En una actuación reciente, el público lo abucheó y salió echando pestes de él porque se sentía estafado. Paralelamente, Charlie no deja de tuitear todo cuanto le ocurre para conocimiento de sus 3.500.000 seguidores. ¡Qué pereza otra vez!

Pero hay unos cuantos más como Justin Bieber y Charlie Sheen. Miremos alrededor. Tal vez no tengamos que ir muy lejos. La Real Academia Española define excelencia como la “superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo”. No sé si la excelencia se consolidará en un bachillerato ad hoc. De lo que estoy seguro es de que nos vendría bien que una buena dosis de excelencia descendiera de esa atmósfera que agujerea Justin Bieber con su laca y se propagara entre nosotros.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com