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El mayordomo

El arte de combinar las rayas, los cuadros y los círculos

Diciembre 6, 2009

Si bien las combinaciones entre sí de los colores lisos sin dibujo alguno es una opción perfectamente válida, solo cuando incorporemos cuadros o líneas a nuestro atuendo conseguiremos romper la monotonía y dar variedad a nuestro conjunto


La semana pasada hablamos de la importancia que tiene saber escoger esos colores que más nos favorecen. Esta semana, como complemento a aquel artículo, profundizaremos en otro tema fundamental en la vestimenta masculina: la correcta combinación de dibujos y diseños.

Hasta nuestros días han llegado infinidad de tópicos no siempre muy acertados de cómo mezclar las rayas con los cuadros, o los cuadros con los cirulos o los colores lisos entre sí, etc. La aceptación de esos tópicos por un gran número de caballeros ha conseguido que desgraciadamente todavía haya gente que piense que si vestimos un traje diplomático deberíamos también optar por una camisa y una corbata ambas a rayas.

La combinación más fácil es siempre la que se realiza entre colores lisos. Si no queremos correr riesgos, la mejor opción, y no pocas veces la más elegante, sigue siendo la que mezcla colores sólidos y lisos. Por ejemplo, un traje gris oscuro o incluso uno azul marino con una camisa azul clara y una corbata azul marina sin dibujo alguno es siempre una opción acertada y muy elegante.

Hasta los años 20 la incorporación de cualquier dibujo al atuendo masculino, por discreto que fuera, estaba prácticamente prohibida. Esto se debía principalmente a que solo la pulcritud de los colores lisos aseguraba que no había mancha alguna en la ropa. Por el contrario, las camisas o las corbatas con algún tipo de diseño podían esconder tras ellas alguna mancha y no ser visible para el resto de los caballeros.

Fue una vez más el Príncipe de Gales, Eduardo VIII, quien rompió con el establishment establecido por los caballeros de la época y no solo se lanzó a vestir diseños atrevidos sino que además los mezcló entre sí.

Si bien han sido escasísimos los caballeros que como el Príncipe de Gales han tenido el don de convertir hoy en clásico lo que en su época era considerado como casi una temeridad, nosotros también podemos adentrarnos en el no pocas veces movedizo terreno de las mezclas de diseños sin necesidad de quedar atrapados en él.

¿Cómo podemos combinar un traje diplomático y una camisa a rayas?

Optar por el mismo diseño en dos prendas de nuestro conjunto resulta una de las opciones más sencillas.

Si queremos, por ejemplo, escoger un traje diplomático y una camisa también a rayas, deberemos cerciorarnos de que las rayas sean de diferente tamaño, por un lado, y por otro, de distinto diseño. Así, si las rayas de nuestro traje diplomático están sensiblemente separadas entre ellas tendremos que decantarnos por una camisa cuyas rayas estén muy cerca entre sí. Igualmente, si la raya de nuestro traje es relativamente ancha debemos optar por micro rayas en nuestra camisa y viceversa.

Esta regla es perfectamente extensible a nuestra corbata. Si las rayas de nuestra camisa son muy finas, la mejor opción para nuestra corbata será la que tenga pocas rayas pero más anchas que las de la camisa.

No obstante, debemos evitar vestir un traje, un