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Mi Tribuna

El apetito voraz de los políticos en el mamoneo de las cajas

Octubre 5, 2014

Que esto de las cajas de ahorro era un cachondeo político, sindical y empresarial no creo que se le escape a nadie. Un mamoneo en toda regla que ahora rescata sus miserias sacando a la luz el escándalo de la desaparecida Caja Madrid y cómo se las gastaban y se lo gastaban sus directivos.

Las “tarjetas B” de Caja Madrid son como la tarjeta de visita de aquella España que tenía cajas de ahorro repartidas por todos los territorios como si fueran las piscinas de los pueblos; si el de al lado tiene una, el otro la quiere más grande y mejor. La broma nos ha costado un riñón a los españolitos de a pie que observamos atónitos como aquí no pasa nada. Estos mangantes se lo llevaron crudo, como se lo llevaron los Pujol y siguen paseando sus millones. Pero cuidado, no se confunda en su declaración de la renta que entonces lo crujen vivo.

Territorio comanche para los políticos

Las cajas de ahorro eran el territorio comanche de partidos políticos y sindicatos, donde se colocaban estratégicamente para mantener su control mientras atrapaban una generosa retribución por el simple mérito de la militancia. Así han acabado todas, engullidas, desaparecidas o fusionadas a costa de inyectar toneladas de millones para camuflar lamentables gestiones.

Los políticos que figuraban en órganos de dirección de las cajas eran corresponsales de sus siglas, con un dudoso recorrido formativo pero sin dudas a la hora de recibir salarios indecentes que compensaban con tarjetas B por si no llegaban a final de mes.

De todos los colores

El dinero no entiende de ideología. Cada vez que los partidos necesitan pactar las retribuciones, no tienen problema alguno en alcanzar acuerdos estables. Esta semana de presupuestos generales hemos conocido cuál será el sueldo de sus señorías para el año 2015. Sin entrar en comparaciones con otros países, no está nada mal. Que le pregunten al presidente del Congreso, Jesús Posada, que cobrará unos 13.750 euros brutos al mes en este cargo-chollo de escasa exposición pública y en nada sujeto a la hoguera diaria. Rajoy recibirá por encima de los 6.500 euros al mes, Soraya Sáez de Santamaría 6.123, un ministro 5.748 y así hasta llegar a estos puestos de nombramiento como la presidencia del Tribunal Supremo (Carlos Lesmes), que supone 10.846 euros mensuales, el Tribunal Constitucional (Francisco Pérez de los Cobos), 10.772, el Tribunal de Cuentas (Ramón Álvarez de Miranda), 9.382 y otros ejemplos más que se escenifican en cómo los diputados y senadores se reparten mesas, comisiones y portavocías para engordar sus ingresos comunes en concepto de salario más los complementos de desplazamiento.

La política se ha convertido en un medio de vida para buena parte de esos profesionales de los partidos que camuflan su “vocación pública” en el método más eficaz para forrarse sin entender de crisis, recortes o ajustes. Y todavía el juez emplaza al Banco de España a ¿informar? si hubo delito con las tarjetas B de Caja Madrid. Así nos va.

Félix-Ángel Carreras Álvarez
Director de TRIBUNA VALLADOLID