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Atando cabos

El anuncio del anuncio

Octubre 12, 2011

Llevamos días observando cómo se calienta ambiente. Rumores sobre rumores. Que sí. Que esta vez es la buena. Que esta vez es el fin. Que ya toca. ETA anunciará que se disuelve. En precampaña, por supuesto. Que ya lo tienen asumido. Que se lo ha pedido Batasuna. Y Bildu. Y Amaiur, la nueva formación que se presenta a los comicios generales. Que estamos en el final. Todo está preparado. Es tal el ambiente previo, que hasta se están produciendo las reacciones sobre algo que no se ha producido. Pero nada es como parece. Al menos eso es lo que nos dicen los que realmente conocen la esencia y la intrahistoria de la banda terrorista. Los que llevan años estudiando y analizando a su “enemigos”. Los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado especializados en la lucha contra ETA.

Un “final con condiciones no es un final”

La Policía y la Guardia Civil mantiene, al día de hoy, que “lo de preparar el terreno también forma parte de la estrategia”. Que el “objetivo número uno es dar vía libre para que sus formaciones políticas no tenga el más mínimo problema para presentarse a las elecciones”. Y que la clave está en saber si los terroristas ponen o no condiciones. Un “final con condiciones no es un final”, sostienen desde la policía. Y la banda terrorista lleva “40 años matando precisamente para poder llegar a un final negociado”. Un final con condiciones se podía haber alcanzado hace cinco, diez, quince o veinte años y se “podrían haber evitado muchas muertes”, pero todo hubiera sido distinto y el estado de derecho hubiera sucumbido.

Así las cosas, y a la espera de un comunicado, una entrevista, o cualquier aparición encapuchada, la primera fase está conseguida: el anuncio del anuncio. Falta saber cómo será la reacción de las fuerzas democráticas. Y conviene recordar lo que decía y pensaba el Gobierno y el entonces vicepresidente y ministro de interior, Alfredo Pérez Rubalcaba hace ahora justo un año.

Rubalcaba fue muy explícito hace un año

Con ocasión de un desayuno con periodistas en el Palacio de la Moncloa cuando Alfredo Pérez Rubalcaba llevaba poco más de un mes al frente de la vicepresidencia política y mantenía, eso sí, el Ministerio del Interior. Fue contundente a la hora de decir que ni mediadores, ni negociaciones, ni precios políticos, ni nada que no sea la disolución y la entrega de las armas. El Gobierno en ese momento había salido escaldado de la última negociación directa con ETA y las conversaciones de Loyola.

Rubalcaba se refirió expresamente a Brian Currin, el sacerdote irlandés exponente internacional que se autodefine como mediador y que fue propuesto por Batasuna: “no representa a nada, ni a nadie, y además no conoce con precisión la realidad de Eta, ni la realidad vasca”. En aquel momento Rubalcaba incluso habló de la “grapizacion” ETA, término que acuño por primera vez Jaime Mayor Oreja hace tiempo. El seguir hasta el final luchando contra Eta hasta que se conviertan en algo residual como ocurrió con el Grapo. La muerte por inanición de los terroristas. En aquel momento, noviembre de 2010, Alfredo Pérez Rubalcaba hablaba de la “derrota del terrorismo”. Rechazaba el término mediador o mediadores porque en España, dijo, “no existen dos partes para tener que mediar”. Solo existe han existido lo que han puestos las bombas y los que las han recibido. Esta era la posición firme del Gobierno. La que coincide y fue pactada con el principal partido de la oposición. Lo que venga a partir de ahora será, sin duda, objeto de análisis. De momento la contundencia parece que ha bajado. No sólo en declaraciones sueltas del lendakari Patxi López. El Gobierno ha rebajado un tanto el diapasón. Ha sido en esta semana, la del anuncio del anuncio, cuando Rubalcaba ha dicho que lo de vencedores y vencidos es una “retórica poco recomendable”. ¿Preparando el terreno?

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio