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Otras opiniones

El anónimo curioso

Mayo 16, 2010

Martes 12 de abril, 17.00

El trabajo me abruma, son tantos los proyectos, tantas las obligaciones que necesito escapar de alguna forma. El ordenador me brinda infinitos caminos por los que decantarme. Lo tengo todo y sin embargo me comporto como si no tuviese nada.

Amo, me aman, mi salud es ejemplar, y mis ingresos envidiables por más de uno. Esta tarde me siento vacío, necesito vibrar y curioseo con el buscador. Descuelgo el teléfono, silencio el móvil y me regalo un momento de placer.

Una infinidad de páginas, de todo tipo. Me atrae la novedad, aunque no sé exactamente lo que busco ni lo que pretendo. Diversas jovencitas se anuncian, aparentemente son como muñecas de porcelana. Perfectas, atrayentes, empiezo a ponerme nervioso. Un calor intenso me recorre el cuerpo.

Hay una que me llama la atención especialmente, tiene un potencial que ha despertado mis instintos en una fracción de segundo. Me gusta el riesgo, no deseo pensar en lo que pueda suceder.

Siento exactamente lo mismo que en el casino. Apuesto fuerte, aún sabiendo que puedo perderlo todo por una carta. Marco el número, palabras, cita. Jueves a las 21.30 en el hotel Hubu.

Jueves 14 de abril, 23.00

Susana, mi novia, no ha parado de llamarme durante todo el día. Extraño su presencia, sé que me necesita y yo a ella. La quiero intensamente y ahora intento contactar con ella y me es imposible.

He pasado una hora de sexo y desenfreno en el hotel. He perdido el control y me he sentido el rey del mambo. Una experiencia nueva. Ahora necesito otra pequeña dosis, tengo curiosidad, quiero probar más…

El hecho de pagar me hace sentir más fuerte, más poderoso. Puedo pedir lo que se me antoje. Vuelvo al buscador, deseoso de encontrar mi próximo divertimento.

Al fin Susana responde al teléfono, está angustiada. Le asusta tanto perderme como a mí, somos uña y carne. Quisiera hacerla feliz pero presiento que no lo estoy haciendo bien.

 

Sábado 16 de abril, 12.00

Ayer Susana y yo pasamos una velada magnífica. Recorrí su cuerpo a besos, dormimos abrazados y me desperté besando sus labios. Con ella todo resulta mágico, sin embargo cuando estoy solo mi mente me traiciona. Mi cuerpo me traiciona, mis deseos, mis instintos.

No alcanzo a comprender la inquietud que me produce lo desconocido. No alcanzo a comprender lo que busco, desconozco lo que me falta.

Hoy de nuevo vuelvo a querer probar, llamo a una tal Gisela. Esta tarde volveré a desaparecer.

Domingo 17 de abril, 21.00

Sospecho que de alguna manera Susana sabe que algo no marcha con normalidad. Empiezo a sentirme acorralado. No puedo dejarla a ella, pero tampoco puedo dejar mi mundo fantástico.

Estoy en una espiral de la cual no puedo salir. Y lo más complejo es que no quiero salir.

Hoy es una noche en soledad. Las paredes de mi casa y yo.

Domingo 29 de mayo, 22.30

Abril ha sido un mes demasiado intenso. He perdido el control. He llevado al límite mis experiencias. De nuevo las paredes y yo entre ellas. Solo…

Susana no confía en mí. La sigo amando, me sigue amando. Pero no confía en mí.

Sigo teniéndolo todo, pero estoy a punto de perder lo que más quiero. O tal vez ya lo perdí pero aún no he querido darme cuenta.

Empiezo a pensar que casi cambio una vida por pequeños instantes de placer. Hace días que no duermo, no me siento limpio. La palabra traición palpita en mi mente.

Y es ahora cuando me pregunto… ¿mereció la pena?