Menú Portada
Mensaje en una botella

El amigo extravagante

Abril 19, 2011

Qué frágil es a veces la memoria. ¿A que sí? Hace menos de un año te recibían con los brazos abiertos y se tomaban chupitos en tu jaima… y ahora te graban el 666 en la frente. Qué desmemoriados son estos gobernantes occidentales, Muammar. Qué poca consideración contigo, un hombre que siempre ha pujado por aparecer en el top 20 de los hombres mejor vestidos. Y ahora va la revista Madame Figaro y elige a Zapatero por delante de ti.

La publicación francesa valora la “elegancia clásica” y el “toque chic” del presidente del Gobierno español. “Aunque quizá sufre un descenso de popularidad en los sondeos, su talante y su apodo –le llaman Bambi– le ha valido el reconocimiento fuera de las fronteras españolas”, explica Madame Figaro. Los que observamos al presidente Zapatero cada semana concluimos que, al margen de su manera de vestir, este hombre es otro desde que el 2 de abril anunció que no repetirá como candidato en las generales. Está mucho más suelto y parece haberse quitado de encima un enorme peso. ¿O es un marrón lo que se ha quitado de encima?

Noches de jaima y fiestuki

Zapatero es uno de esos gobernantes que se tomaban chatos de vino con Gadafi cuando Muammar no era un dictador sino un líder y cuando se le anteponía la condición de presidente en lugar de llamarlo a secas por su apellido. Aznar define a Gadafi como “amigo extravagante”. No hay duda de que acierta. La Real Academia Española define como extravagante al que “habla, viste o procede” de forma “peculiar u original”. Su extravagancia en usos y costumbres, amén del vestir, es evidente.

Su extravagancia en la forma de gobernar es otra cosa que no es precisamente extravagancia sino tiranía. Pero esa tiranía no parecía tal a los ojos de Occidente. Hasta que cayó la venda. Y con ella cayeron en el olvido esas noches de jaima y fiestuki. “Porque en la vida todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”. Antonio Machado no se equivocaba.

Pasó el tiempo de Gadafi como amigo extravagante. Llegó la hora de intervenir militarmente en Libia y de ampliar otros dos meses más esa misión con un coste de 43 millones de euros para el Gobierno español. La crisis económica aprieta, pero más hay que apretar la soga a Gadafi. El amigo extravagante se ha tornado enemigo incómodo y duro de pelar. A éste no lo echan ni con agua hirviendo.

Con ocho basta

Zapatero y Aznar no sólo tienen en común haber hecho buenas migas con Gadafi. También comparten el gusto por limitar los mandatos. En el caso de los dos presidentes del Gobierno español, la limitación ha sido de ocho años. En ocho años, un gobernante tiene tiempo de acertar lo suficiente como para dejar huella o de equivocarse lo suficiente como para que el sucesor pueda enmendar sus errores. Con ocho basta, como aquella serie de los 80. ¿Se acuerdan los que nacieron en los 60 o antes?

Raúl Castro también está a favor de limitar los mandatos. Así lo ha propuesto durante la celebración del congreso del único partido que hay en Cuba, el Comunista. Castro propone limitar los mandatos después de que su hermano y él mismo lleven unas cuantas décadas mandando. Ahora, que lo limiten si eso. Y que lo hagan por ley, como propone el dictador. ¿La llamarán Ley del Embudo?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com