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A renglón seguido

El amateur

Octubre 4, 2011

Para la práctica del deporte de riesgo hay que hallarse en casi perfecto estado de salud física y lucidez mental.

No parece que fuera el caso del hombre fallecido a manos, o mejor dicho a cuernos, del morlaco astifino hace un par de semanas en la localidad valenciana de Xátiva. El hecho ha tenido lugar en el coso taurino durante la celebración de un festejo en el ruedo, donde la cosa no iba de fiesta, sino de falsos aspirantes a recortadores entre los que uno se ha acortado la vida.

El concejal del área de turno ha manifestado que el responsable, no del responso y sí del evento, es el empresario contratado a tal efecto, el cual defiende a capa y espada que cumplía con la normativa legal vigente en materia del albero.

Presunto cuernicida

Por otra parte, el propietario del presunto cuernicida dice que se había planteado seriamente, el tema no está para bromas, la posibilidad de retirarlo del cartel, pero no parece que con el suficiente grado de autoconvicción, dado que “Ratón”, nombre del astado, ha estado una vez más muy fino en su comparecencia, presentando un nuevo cadáver ante la ciencia.

A ver si ésta vez es capaz de confirmar la autoría de los hechos, toda vez que el sospechoso no ha podido prestar declaración alguna, dadas las limitaciones con las que le ha dotado la madre naturaleza en materia de comunicación.

El número de víctimas cosechadas para el desecho por el susodicho “roedor” asciende a tres a lo largo de su carrera como amateur. No deja de ser curioso que estando por experiencia sobre aviso acerca del avisado, no se divise una solución para afeitar de raíz esta situación que empieza a oler a cuerno quemado.

Uno piensa que la máxima responsabilidad es la del irresponsable que cita al morlaco sin tener cita previa, cuando todos sabemos que es de muy mal gusto presentarse ante alguien sin previo aviso.

Bien podía decirse que hay quien prefiere, no sin riesgo, estar en la cabeza de “Ratón” que ser cola de león. A fin de cuentas, en la primera intentas espantar a la parca y con la segunda las machadianas moscas.

Morder la vida sin hincar el diente

Nos cuenta George Herbert, poeta inglés, que “no es tan fiero el león como lo pintan”. Desconocemos si existe alguna recreación pictórica del bicho que ya hemos antedicho, no siendo la del pasquín de reclamo para que el respetable acuda a presenciar el espectáculo. Pero, por si acaso, como no podemos apreciar su envergadura sobre lienzo, cabe pensar preventivamente y presuponer que es propietario de un carácter  sanguinario y delictivo.

Ignoramos el pedigree de “Ratón”; incluso no se tiene catalogada ni siquiera en los árboles genealógicos de las diferentes y diversas mitologías, la existencia de ratones con pitones a excepción del aquí descrito. Por lo que hasta que no llegue su hora, parafraseando al western, habrá que andarse con cuidado con ese cornúpeta roedor, capaz de morder la vida aún sin hincar el diente, hasta el mismísimo Jinks para solaz de Pixie y Dixie.

Paco De Domingo