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Otras opiniones

El Absurdo Fenómeno del Gin-Tonic

Enero 12, 2012

Si hay un combinado que en los últimos tiempos ha adquirido una popularidad que podríamos calificar hasta como de desproporcionada ese ha sido, sin lugar a dudas, el conocido como gin-tonic. 

La proliferación casi diaria de una nueva ginebra hace imposible redactar lista alguna de ginebras que no quede anticuada en cuestión solo de semanas. Algo que de la misma forma ocurre con los innumerables locales que abren cada mes atraídos por el fenómeno del gin-tonic. 

Alberto Pizarro, quien es considerado el mejor bartender español y quien fue el representante español en la final mundial de la World Class Competition, uno de los principales certámenes internacionales de coctelería campeonato del Mundo, comenta que “lo que está pasando en España con el gin-tonic no está pasando en ninguna parte del mundo. España es el segundo país consumidor de ginebra, solo por detrás de los filipinos”. 

Demasiados cantos de sirena y mucho camelo 

Debemos mantenernos alerta de todos esos gurús del combinado inglés que se empeñan en decirnos qué ginebra es la mejor y cuál es esa tónica que mejor combina con ella. 

Desgraciadamente hoy cada vez resulta más difícil acudir con tus amigos a un bar a tomarte un gin-tonic sin tener que escuchar del camarero, que no barman, las excelencias de una u otra ginebra. Por ello, a nadie debería darle vergüenza pedir esa ginebra que le gusta, por “vulgar” que sea, y hacerla acompañar de su tónica preferida, por corriente que esta también lo fuese. 

Las flores, los arbustos, las frutas exóticas y las hortalizas en el jardín pero no en la copa 

Bajo la escusa de potenciar los sabores naturales de cada ginebra, los nuevos bármanes se empeñan en “decorar” nuestra copa con pétalos de rosa, regaliz, hierbabuena, granos de café, canela, pomelo, pepino, perejil, patata, enebro, regaliz, calabaza, frambuesa, cebada, anís y un larguísimo etcétera. 

A todos estos grandes entendidos les pedimos que por favor no hagan de nuestra ginebra un huerto. 

Más allá del efecto óptico de ver nadar por tu copa un pétalo de rosa o bolitas de pimienta, la mayoría de estos adornos no hacen otra cosa sino que cambiar el sabor del combinado resultante. ¿De qué sirve pedirte una ginebra determinada si el sabor final va a distar mucho del original? 

Y todo esto por no hablar de las innumerables tónicas que han aparecido siguiendo la estela de este fenómeno de difícil explicación. Sinceramente dudo que haya mucha gente, al menos en nuestro país, preparada para diferenciar el sabor de todas estas nuevas, y algunas francamente acertadas, tónicas. Y si pequeño se me antoja el número de bebedores que pudieran hacerlo, todavía más reducido sería el de los que pudiesen apreciar si la burbuja se “ha roto” o no. 

Lo que sí parece claro que cuando los españoles nos ponemos a elevar a la categoría de fenómeno hasta a una simple bebida no encontramos a nadie que nos gane. 

Después de todo esto cabe preguntarse: ¿y cuál es la mejor ginebra del mundo?. La respuesta es sencilla: la que más a ti te guste. 

Dionysos 

dionysos@extraconfidencial.com