Menú Portada
El mayordomo

El Absurdo de las Corbatas Corporativas

Mayo 15, 2011

De un tiempo atrás se ha puesto de moda la patochada de que los directivos de las grandes empresas españolas escojan para su corbata el color con el que se identifica a su empresa


De hace unos años a esta fecha, hemos experimentado un auge de las conocidas como corbatas institucionales o corporativas. Estas corbatas se caracterizan por ser del mismo color, y en ciertos casos hasta por tener los mismos anagramas, que el logo principal de la empresa. 

La corbata es el principal complemento que diferencia en el vestir a unos caballeros de otros. Si los trajes se reducen cada día más a los clásicos azul marino y gris oscuro consiguiendo manadas uniformadas, solo nos queda ayudarnos de la camisa y la corbata para dar cierto colorido, diseño y estilo al conjunto final y diferenciarnos unos de otros. 

La corbata es, sin lugar a dudas, la prenda del conjunto del caballero que más habla de nuestra personalidad y nuestro estado de ánimo. Si bien es posible que a un grupo de caballeros les guste el mismo traje es muy poco probable que ante la elección de diferentes corbatas terminen todos decantándose por la misma. 

Lo más normal es que unos prefieran las corbatas a rayas, otros las lisas y otros las que contengan algún otro diseño. Y algo similar ocurrirá a la hora de escoger el color. Habrá caballeros que escojan colores sobrios, otros algo más atrevidos y un tercer grupo incluso que opte por colores llamativos. 

Si partimos de la trise realidad de que cada vez es más frecuente quedarse “en mangas de camisa” en el lugar de trabajo, la corbata se convierte en la prenda más expuesta a las miradas del entorno. 

Por todo ello, consideramos que la corbata es un complemento que no se puede hacer extensivo a una muestra de caballeros amplia. A pesar de trabajar bajo un mismo techo, carece de sentido querer uniformar a la plantilla con los colores corporativos de la empresa regresando a los tiempos del colegio donde todos los estudiantes vestían idénticos uniformes. 

No por llevar la misma corbata que el CEO se identifica uno más con los principios y valores de la empresa. Que se marque a los rebaños de ovejas para conseguir identificar unas de otras parece lógico. Sin embargo, que se haga lo propio con los trabajadores de la empresa es una soberana estupidez que los convierte en solo un número de empleado más y hace olvidar que cada uno de ellos es diferente y que se merecen que se les reconozca como parte de la empresa por algo mucho más que por llevar la corbata corporativa. 

Seguro que si pensamos en el monstruo informático Microsoft a todos nos viene la imagen de Bill Gates sin necesidad de que éste vista ni siquiera corbata alguna. Algo parecido ocurre con otros muchos hombres de negocios cuya fama traspasa fronteras sin necesidad de que se hayan ganado que se les identifique con la empresa a la que representan por repetir absurdamente en su corbata sus colores corporativos. 

Así pues, al escuchar el nombre de Giovanni Agnelli todos pensaremos en el magnate de la Fiat. Y de intentar visualizar su imagen seguro que no nos viene a la memoria la de un empresario con tan poca personalidad y seguridad que necesitaba escoger siempre la misma corbata para demostrar su identidad con la empresa que dirigía. 

El absurdo cobra cotas de ridiculez cuando son los empleados de a pie quienes en honor a sus superiores deciden darles la bienvenida en sus visitas con la corbata de la empresa. Resulta difícil ya ver a un Consejero Delegado no ser recibido por una tropa de empleados uniformados, tal selección de atletismo en paseíllo de la fiesta inaugural de unas Olimpiadas, en sus visitas oficiales. 

Podríamos llegar a entender que el dueño de la empresa se sintiera tan orgulloso de su creación que llegara a vestir ocasionalmente una corbata con su anagrama. Sin embargo, no podemos concebir como aquellos empleados de los que se prescindirá sin piedad alguna cuando las circunstancias lo requieran vistan los colores de una empresa que ni es suya ni se acordará de ellos de caer en desgracia. 

Hasta los propios CEO de las principales empresas españolas que con tanto orgullo lucen hoy los colores de la empresa que representan, mañana pueden dejar de trabajar para ella por diferencias con el resto de los miembros del Comité de Dirección. Entonces ya no les quedará otra, y más si como suele ser frecuente su salida ha sido poco amistosa, que contemplarse en todas sus fotos con la corbata de esa empresa que hoy ya no es más que un mal recuerdo. 

Si a alguien se le debe el haber puesto esta tendencia de moda es al presidente del Banco Santander, el Sr. Emilio Botín. No obstante, no creemos que nadie dejara de asociar al Sr. con el Banco Santander si dejara de llevar esa llamativa, e inapropiada en muchas ocasiones, corbata roja. Tampoco creemos que el Consejero Delegado de Orange España, Jean Marc Vignolles, representase peor a los intereses de su empresa y de sus accionistas si no se hiciera acompañar de esa chillona corbata naranja. 

El Sr. Francisco González, Presidente del BBVA, hasta hace no mucho tiempo escogía entre una variedad más o menos extensa de corbatas de colores oscuros, serias pero elegantes. Sin embargo, con la llegada de esta moda resulta ya difícil verle salirse del color azul corporativo del banco al que representa. Aunque fuera simplemente por no copiar su iniciativa al presidente del principal banco de la competencia, Francisco González tendría que haber huido de esta moda y no ir a rebufo de la competencia. Lo propio tendría que haber evitado el que fuera presidente del Fondo Monetario Internacional, el Sr. Rodrigo Rato, quien tras asumir su nuevo puesto como presidente de Bankia se sumó a esta moda de masas uniformadas.

De seguir proliferando esta moda de las corbatas corporativas podría llegar el caso de encontrarnos a S.M. el Rey Juan Carlos con una corbata con los colores de la bandera nacional, a Josep Guardiola con los de su equipo e incluso a los presentadores de televisión con los de su cadena. Cuando se trata de copiar y convertir en norma lo vulgar este país no tiene igual. 

No nos cabe duda de que la lógica se impondrá y ésta, como todas las modas carentes de sentido, será un recuerdo más pronto que tarde y a los directivos y empleados de las empresas se les volverá a distinguir por su personalidad y gancho y no por llevar o no un color en su corbata. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com 

Síguenos en http://www.facebook.com/home.php#!/profile.php?id=100001919406282