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El mayordomo

El abrigo: un imprescindible en el armario de todo caballero

Octubre 11, 2009

A pesar de que su uso es cada vez más testimonial ningún caballero que se considere elegante puede prescindir de él. Aunque los abrigos considerados como clásicos; han sido sustituidos por prendas tipo Barbour o Belstaff, ninguna de estas chaquetas tiene ni el encanto ni la elegancia de un "overcoat" inglés.


El abrigo, como muchas de las prendas que vestimos hoy en día, tiene su origen en el mundo militar. En el S. XVII era ya vestido por lo ejércitos y ponía de relevancia el estatus social de su portador.

Este uso tan antiguo hizo que el término inglés con que se denomina a nuestro abrigo, “coat”, fuera una de las primeras palabras relacionadas con la vestimenta masculina que recogió el diccionario británico.

Hoy existen prendas mucho más ligeras y cómodas que proporcionan mejor protección contra el frío, la lluvia y la nieve, lo que hace que el uso del abrigo en la batalla no tenga ya sentido alguno.

Aunque el poseer un buen armario requiere de un tiempo y una suma de dinero considerable, hay prendas que nunca deberían faltar en él. Como adelantamos la semana pasada, el otoño es el momento perfecto para planificar las prendas que entrarán en nuestro armario el próximo año.

Y una de ellas deberá ser, sin lugar a dudas, un elegante abrigo; prenda que, después de unos buenos zapatos, es la base de todo buen ropero.

Seguramente todos tengamos al menos un traje al que recurrir en caso de necesidad. Sin embargo, no estoy tan seguro de que todos alberguemos en nuestro armario un abrigo como Dios manda.

Qué duda cabe que tanto los tiempos como el clima están cambiando. Cada vez es menos frecuente, al menos en las grandes urbes, acudir al trabajo a pie o ver en los termómetros temperaturas por debajo de los cero grados. Son, aparentemente, estos los motivos que hacen que el uso del abrigo sea cada vez más testimonial.

Desgraciadamente hoy se estilan prendas de abrigo que fueron creadas para fines muy diferentes. Si hace diez años era el turno del Barbour, estos últimos años han sido el momento de las Belstaff.

Tras pasear por alguna gran ciudad española, uno se puede llegar a preguntarse cómo es posible que habiendo tanta gente que viste chaquetas de moto, sigue habiendo tantos coches. Sencillamente, no cuadra.

Si de no salirse de las modas del momento y de vestir todos iguales se trata, sería preferible que todos los caballeros acudieran a la oficina uniformados con elegantes abrigos azules, marrones o verdes que con esas chaquetas de llamativos colores. Al menos tendríamos menos problemas en identificar nuestro abrigo que el que se encuentran hoy en día los guardarropas de muchos restaurantes y discotecas de moda.

El caballero que opte por un abrigo clásico seguramente también pueda presumir de vestir prendas a la altura de éste. Sin embargo debajo de las chaquetas de moda todo es posible.

El laissez-aller imperante en nuestra sociedad hace que, hasta en los sitios elegantes por antonomasia como el teatro, la ópera etc., por la búsqueda únicamente del confort y el seguimiento de las tendencias se dejen de lado las buenas maneras y la auténtica elegancia.

Un correcto abrigo debe extenderse siempre por debajo de la rodilla y debemos esperar que sea de un peso considerable (el metro de tela utilizado en estos suele pesar alrededor de los 600 gramos). Para los que consideren que vestir hoy en día un abrigo tan largo no tiene sentido, siempre pueden decantarse por el abrigo conocido popularmente como topcoat. Estos abrigos llegan hasta la rodilla y suelen ser de materiales más ligeros (unos 500 gramos el metro).

Existen seis tipos de abrigos que se han ganado por méritos propios ocupar un lugar en nuestro armario. De estos, al menos uno debería acompañarnos durante el invierno que en breve comenzaremos:

En primer lugar, el Chesterfield. La casa de los duques de Chesterfield fue quien popularizó este abrigo en el S. XIX. Aunque puede ser cruzado, es el modelo de hilera sencilla de botones el más extendido. Sus colores más habituales son el azul, el beige o incluso el negro. Sin embargo, la espiga gris de lana con el cuello de terciopelo negro representa el Chesterfield por excelencia.

El British Warm Overcoat tiene sus orígenes en el mundo militar. En nuestro país es difícil verlo por ser extremadamente caluroso al ser confeccionado con lana Melton.

También existe en tela cavalry o incluso de cachemira. El templo de la sastrería situado en el Nº 1 de la Row, Gieves & Hawkes, aparte de confeccionarlo a medida, también lo vende en su versión ready to wear. El Príncipe Carlos es uno de sus máximos adeptos.

El Crombie Coat es la opción más segura y polivalente para vestirlo en las grandes ciudades. El color azul marino es perfecto tanto para otoño como para invierno. Este abrigo resulta muy fácil de encontrar en las principales boutiques del mundo.

Tibbett lo lleva vendiendo desde el año 1898 y qué duda cabe que el sobreprecio que hay que pagar por sacarlo por la puerta de esta legendaria casa hace que su portador pueda presumir de vestir una pieza histórica en el mundo de la moda clásica.

El Covert Coat es el abrigo adecuado para los caballeros que no se atrevan con el largo Chesterfield. Concebido como abrigo de montar y de caza, como se aprecia en el obligado bolsillo de generosas proporciones situado en el interior del mismo que tenia la utilidad de guardar munición, hoy es vestido también en la ciudad.

En su versión más actual el covert es ceñido, no sobrepasa la rodilla y está confeccionado con una tela ligera que permite llevarlo gran parte del año.

Otra característica típica de este abrigo son las cuatro costuras paralelas que tiene en los puños y en su borde inferior (conocidas como railroadings).

El color por antonomasia sigue siendo el marrón claro. Al igual que el Chesterfield, en el covert el cuello está forrado de terciopelo. Al ser el cuello la parte del abrigo que más roce sufría por su contacto con el pelo, siempre resultaba más barato y sencillo cambiar ese pequeño trozo de terciopelo que tener que comprar un nuevo abrigo.

Puede vestirse tanto con un traje de tres piezas como con unos vaqueros.

El Polo Coat es el abrigo americano por excelencia. Popularizado por la tienda de caballeros más famosa de Estados Unidos, Brooks Brothers, lleva en su catálogo desde 1910. Su nota característica son los grandes bolsillos que permiten guardar casi todo tipo de objetos.

En sus comienzos se confeccionaba con pelo de camello y ahora se cose con lana virgen. El color más extendido del polo coat es el beige aunque los muchos años que lleva como protagonista de Turnbull&Asser ha hecho que el color azul sea el preferido de los británicos para este abrigo.

Para terminar los seis “must” no podemos dejar de hablar del abrigo tirolés. Sencillo y clásico, es de corte amplio y descansa por debajo de la rodilla. De cuello vuelto, lleva solo una abertura larga trasera. Aunque está disponible en diferentes colores, el verde es el color del tirolés.

Hay otros abrigos como el slipon, el macintosh, la trinchera etc que si bien tienen un uso más específico no tienen la elegancia de los anteriormente nombrados. Otros como el frock coat o el paddock se han ganado por méritos propios el derecho de dedicarles en un futuro un artículo en exclusiva.

A no ser que tengamos en nuestro armario más de un abrigo, nuestra preferencia de color debería ser el azul marino ya que es el color que mejor se adapta a las diferentes ocasiones

Aunque la forma más clásica sigue siendo la hilera de botones, el abrigo cruzado es mucho más especial proporcionándonos una elegancia y protección frente al frío superior al abrigo de cierre “sencillo”.

Un argumento a favor del uso del abrigo es su larga vida. No debemos olvidar que un traje por buena que sea su tela y terminación, si se usa con relativa frecuencia, tiene fecha de caducidad. Si embargo, un abrigo puede durar toda una vida; o incluso más. Son las prendas que nos acompañan año tras año y en las más diversas circunstancias a las que se termina cogiendo más cariño con el paso del tiempo.

Ahora solo queda esperar que nos abandone este largo verano para empezar a gozar de nuestro nuevo compañero.

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com