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El mayordomo

El ABC de la elección del color

Noviembre 29, 2009

No a todos los caballeros nos sientan bien los mismos colores por lo que debemos prestar más atención a aquellos que más nos favorecen.


Si tuviéramos que resumir cuales son las tres pautas principales que determinarán si vamos o no correctamente vestidos, estas no serían otras que la correcta elección de los colores, la proporción de las diferentes prendas con nuestro físico y la acertada mezcla entre sí de los diferentes diseños y dibujos.

En el artículo de este lunes empezaremos estudiando cómo escoger esos colores que siguiendo unas normas pueden conseguir resaltar y favorecer en gran medida la parte más expuesta a las miradas del exterior: nuestro rostro.

Seguramente todos nos hayamos fijado en la manera tan diferente que tienen las señoras y los caballeros de proceder a la hora de comprar su ropa. Si una señora está viendo un vestido seguramente lo sacará del mostrador en el que esté colgado, se dirigirá al espejo más cercano y se lo imaginará puesto para ver si le favorece o no. Igualmente, de forma casi automática pensará en qué otras prendas guarda en su ropero para saber si tiene con qué combinarlo.

Por el contrario, los caballeros se limitan a escoger la corbata, la camisa o el traje de forma independiente y no consideran si ese dibujo o ese tipo de cuadro o línea les favorecen. Si se prueban la camisa o la chaqueta es solo para saber si es de su talla o si por el contrario tienen que comprar una más grande o más pequeña.

Que no a todos nos favorecen los mismos colores o la misma combinación de ellos es algo que parece más que razonable pero que no todos los caballeros parecen admitir al seguir estos escogiendo solo aquellos colores que les gustan pero que no les benefician tanto como lo podrían hacer otros.

Nuestro rostro es la parte de nuestro físico más visible y a donde más se dirigen las miradas. La expresividad de nuestro rostro, y finalmente la de nuestra persona, variará según los colores que rodeen a éste. En definitiva, mientras nuestro rostro es la foto, la corbata, la camisa y la chaqueta son el marco.

Para acertar con la elección de esos colores que más nos favorecen hay que conocer y entender las dos normas básicas que representan el ABC de la elección del color.

Las dos reglas que no podemos olvidar

La primera regla que debemos aprender y observar es la relativa a la repercusión que el grado de contraste entre los colores de nuestra ropa (principalmente el de la corbata, la camisa y el traje) puede tener en nuestro rostro. Este grado de contraste de colores de estas tres prendas debería tener la misma intensidad que el contraste entre nuestra tez y el color de nuestro pelo.

La segunda norma a tener en cuenta es la que indica que deberíamos intentar transmitir la tonalidad de nuestra piel y nuestro pelo a nuestra ropa.

Sobre el grado de contrastes destacar que si un caballero es moreno de piel y de pelo oscuro deberá buscar el mismo contraste en su ropa con colores oscuros; un traje azul marino y una corbata verde militar oscura le favorecerá más a este caballero que ese mismo traje con una corbata amarilla clara. La misma intensidad de contraste de colores entre nuestro pelo y nuestro rostro deberá tener el de nu