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No me moverán

El 10 nos la jugamos

Junio 6, 2011

Después de más de un año de negociaciones, CEOE y sindicatos fueron incapaces de llegar a un acuerdo. Parece mentira, pero la Reforma Laboral sigue sin concretarse. La descentralización de los convenios, la ultra actividad -que es que los convenios sigan vigentes tras su vencimiento-, el coste real de los despidos, la simplificación y unificación de los contratos, el manejo de las Mutuas de Accidente, el tratamiento del absentismo, los periodos y cantidad de la prestación por desempleo y el subsidio … todo queda por concretar.

Ahora la pelota esta en tejado del Gobierno. A la vista de la incapacidad de los Agentes Sociales, debe legislar. Lo lógico será un Decreto Ley. Un sistema urgente, que luego puede ser matizado por las Cortes. Así se resolvería de una vez una de las tres reformas pendientes y urgentes: la Reforma Laboral. Las otras dos son el sistema financiero, las Cajas y el déficit publico.

Un mercado injusto

Si la deuda soberana es el dolor de cabeza del Gobierno, el paro es el de la ciudadanía. Para resolverlo es necesario crecer y todos los expertos afirman que el crecimiento requiere un mercado laboral flexible; mas que el actual. Así que la reforma debe ir en línea con desmontar algunos de las llamadas: conquistas sociales, que hace el empleo de nuestro país tan sensible a las crisis.

Nuestro mercado laboral tiene tres características: a) un paro friccional del 8/9%, el mínimo que evita presiones inflacionistas, por debajo del cual se puede decir que hay pleno empleo, mientras en USA es del 4%; b) tiene ciclotimia, se mueve entre la euforia y la depresión con gran facilidad: cuando el PIB crece menos del 1% se dispara el desempleo y se necesita crecer mas del 2/3% para reducirlo; con la crisis no hemos instalado en el 20% de paro; c) hay un porcentaje de casi el 30% de trabajo temporal, el doble que en Europa. Es decir, un mercado básicamente injusto, que protege a quienes tienen contrato laboral indefinido frente el resto de los trabajadores y los parados.

Sentido de Estado

Flexibilizar el mercado laboral supone disminuir el paro friccional, evitar su ciclotimia, simplificar la variedad de contratos y bajar el trabajo temporal. Pero para ello hay que reducir la indemnización por despido, acortar la cantidad y periodo de prestación y subsidio de desempleo, eliminar la ultra actividad de los convenios, descentralizar la negociación colectiva, reducir la protección al absentista profesional… Es decir hacer mas dura la posición del trabajador, aunque sea mas justa porque dará lugar a la creación de trabajo, que es lo que mas interesa a todos ¿Será este Gobierno capaz de hacer una reforma de estas características?

Es dudoso que lo haga; estamos en una campaña electoral que va a durar diez meses (hasta marzo de 2012). Se necesitaría mucho sentido de Estado para tomar las decisiones adecuadas y resistir las presiones del partido y los sindicatos ¿Serán capaces?

A pesar de ello esperemos que tome las decisiones adecuadas porque el día 10 nos la jugamos todos. Del sentido de Estado del Gobierno y las Cortes depende que nuestro mercado laboral se flexibilice, que disminuya el paro, que los contratos temporales sean un porcentaje razonable… Es decir que recuperemos la senda del crecimiento y el verdadero bienestar, que es que haya trabajo y, por tanto, progreso.


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública