Menú Portada
No me moverán

Economistas europeos al borde de un ataque de nervios

Mayo 21, 2012

Los dos economistas de moda son Paul Krugman, profesor de la Universidad de Princenton, y Daniel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York. Roubini consiguió fama al predecir la crisis de las hipotecas subprime; Krugman obtuvo el premio Nobel por sus trabajos sobre finanzas y comercio internacional. Ahora están ofreciendo previsiones y soluciones para la crisis actual. Los dos ponen nerviosos a sus compañeros: los economistas europeos.

La recomendación de Krugman es aumentar la demanda inyectando masa monetaria en el sistema. Es su versión de la política de Keynes de generar primero inversión pública, luego demanda y finalmente consumo para que aumentar el PIB. Parece que es lo que ha hecho Obama y no le ha ido mal del todo; la economía americana crece. Sin embargo, esta no es la política de Europa.

Krugman el neokeynesiano, ¿Roubini neomarxista?

mo la UE no le hace caso -Alemania ha hecho bandera de la política de austeridad-, Krugman anuncia calamidades. Asegura que Grecia saldrá de la Zona Euro y llegó a pronosticar que España tendría un corralito. Los expertos europeos reaccionaron con ira. En particular en España. Yo mismo le acusé de imprudente. Basta que un premio Nobel anuncie una catástrofe financiera, para que los mercados se alteren. Nos puso nerviosos.

En septiembre del año pasado Roubini anunció que la crisis iba para largo. Su tesis es que tenía razón: el capitalismo es autodestructivo. Según él, la lógica capitalista concentra cada vez más riqueza en menos personas y transfiere los beneficios desde el trabajo al capital. Un proceso que acaba con ese mismo capital porque los salarios de los trabajadores son escasos y no consumen. Entonces los beneficios empresariales se deterioran. Los ricos necesitan del consumo de los demás para seguir siendo ricos y eso no está ocurriendo.

Los economistas europeos puede que estén de acuerdo con el análisis de Roubini, pero no saben cómo corregir la falta de consumo, en particular en los países sujetos a la austeridad del pacto fiscal de la Zona Euro. Eso les pone nerviosos.

Una diagnosis, dos terapias

Los dos economistas tienen el mismo diagnóstico para la crisis actual: sin demanda no hay crecimiento. Krugman quiere lograr esa demanda inyectando liquidez; Roubini distribuyendo la riqueza de manera más equitativa entre trabajo y capital.

Pero, la Zona Euro solo tiene un instrumento de acción: la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Las demás, incluida la austeridad fiscal, depende de cada Estado miembro. Por eso los economistas europeos están al borde de un ataque de nervios. Lo vimos el jueves de esta semana cuando el Ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, se enfadó en la tribuna de oradores contra quienes no confiaban en las cuentas españolas. Textualmente dice: “España merece un respeto. Pero el viernes pasado, tres Autonomías gobernadas por el PP aumentaron el déficit de 2011 en 0.4 puntos ¿Es o no para estar preocupados?

José Ramón Pin Arboledas. Profesor del IESE, director del Executive MBA, Madrid.