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No me moverán

Economía y corrupción en España

Enero 21, 2013

La semana pasada las portadas de los medios de comunicación dejaron la economía por la corrupción política. La prima de riesgo, el PIB y la balanza de pagos dejaron paso a las cuentas en Suiza. La tormenta ha aguado la Convención Municipal del Partido del Gobierno. Donde se debía haber lanzado consignas sobre la reforma de la Administración local, sólo se escucharon intenciones de aclarar cuentas y transparencia contable en el PP.

La corrupción es uno de los factores que dificultan el desarrollo económico. La relación entre el nivel de corrupción y el de desarrollo económico y social se puede comprobar empíricamente. Año tras año, la ONG Transparencia Internacional (TI) publica el Ranking de países según su índice de corrupción percibida de menos corrupto (que puntúa 10) a más corrupto (que puntúa 0). La lista se puede comparar con el desarrollo de los países. La correlación es clara. A más puntos, más desarrollo; a menos puntos, más subdesarrollo. Por ejemplo, los países escandinavos tienen la máxima nota, mientras Somalia tiene la mínima.

España es el número 30 de 174

En 2012 España ocupaba el lugar 30 del Ranking de TI, con una puntuación de 6,5. Por encima del aprobado. No está mal dado que en la lista hay 174 países. Sin embargo, no es tan satisfactorio si se compara con el índice de los países con los que debemos compararnos. Alemania es el número 13, con una puntuación de 7,9 y Francia el 22 con 7,1 puntos. No estamos tan separados de ellos, pero aún faltan esfuerzos para alcanzarlos.

No obstante, en estos momentos las noticias de corrupción no son buenas para España. En las semanas en que la economía española estaba recobrando credibilidad, un chaparrón de imágenes de corrupción destruye la confianza de los inversores internacionales y sus analistas. Eso puede retrasar decisiones de inversión y, en algún caso, detenerlas dificultando la recuperación de la crisis. Sin embargo, éste no es el efecto más directo de esas noticias.

La corrupción debilita las energías del país

El efecto más grave de las últimas noticias es la pérdida de autoridad del Ministerio de Hacienda español. Si se demuestra que se repatriaron más de diez millones de euros, procedentes de presunta corrupción, gracias a la admitía fiscal, su credibilidad quedará tocada. Las peticiones de austeridad a las que llama para salir de la crisis pueden sonar a cachondeos.

Si se demuestra que Suiza es el destino de fondos que deberían ser de todos los españoles y quedan en manos de unos aprovechados, que luego lo repatrían con ventajas fiscales en su beneficio, el foco del debate político cambiará. Pasará de discutir sobre las medidas para salir de la crisis y crear trabajo a pedir cuentas y hablar de corrupción. La oposición ya lo ha anunciado y el partido del Gobierno ha tenido que responder.

Si no se produce el debate, mal. Los ciudadanos tendrán la sensación de que se oculta la verdad. No se puede, ni se debe hurtar la discusión. Aunque eso desviará las energías de las clases dirigentes y les restará enfoque en el desarrollo económico. Algo que no es lo mejor para la actual situación española.

La corrupción y las noticias sobre ella van a crear dificultades añadidas a la economía española. Eso no quiere decir que haya que ocultar las noticias. Lo importante es darles respuestas adecuadas. No basta con afirmaciones altisonantes, es necesario dar soluciones ¿Es la impresión que está dando la clase política?

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid.