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No me moverán

Economía: ¿o Troika o UE?

Octubre 14, 2013

Según sus propias declaraciones, el ministro De Guindos lee los informes del FMI, pero España sigue su propia ruta. Es decir, que no se considera obligado por ellos. Esta independencia, según el ministro, es el resultado de la política del Gobierno Rajoy. Al evitar el “rescate”, se eludió la “protección” de la troika.

Un trío protector que ahora maneja la economía de Portugal y Grecia. La soberanía económica de estos dos países está limitada, Sus Gobiernos no son soberanos estricto sensu. Sus decisiones están mediatizadas por los expertos economistas del FMI, el BCE y la Comisión Europea. Éstos les aplican teorías ortodoxas desde el punto de vista económico, con el fin de restablecer los equilibrios macroeconómicos. En especial el déficit público. Y las aplican sin tener en cuenta los efectos sociopolíticos en la población. Al fin y al cabo, sus puestos no dependen de si les votan o no: son solo burócratas internacionales. La más fría de las burocracias, asentada en el “Consenso De Washington” en el que la macroeconomía ortodoxa, la que prescinde de los efectos perversos de la austeridad como el aumento del paro o la pobreza. Más que una teoría es una ideología, casi una religión.

España se salvó de la troika

Si la izquierda española en la oposición se queja de la política de austeridad del Gobierno del PP, debe tener en cuenta que sin ella la Troika habría aplicado políticas más duras. La educación y la sanidad hubieran sufrido un corte más profundo. El copago de medicamentos no sería sólo disuasorio. La reducción de empleados públicos hubiera sido mediante ERES, incluidos los funcionarios de carrera, y no con congelaciones salariales o tasas de reposición cercanas a cero.

Así que España se salvó de medidas más duras que las que hemos conocido. La autodisciplina española ha sido una vacuna ante la injerencia de la troika. Aunque no ante las “recomendaciones” de la UE.

En la UE la soberanía económica es limitada

Con la entrada de España en la UE limitamos voluntariamente nuestra soberanía. Es imposible pertenecer a un grupo sin aceptar sus reglas y renunciar a grados de libertad. Máxime cuando además se nos incorporamos al euro. La moneda común exige disciplina presupuestaria: déficit público reducido; armonización de las políticas de gastos y de regulación bancaria. España, por ejemplo, no puede devaluar su moneda. De manera que la hoja de ruta del Gobierno español no está sometida al FMI, pero tampoco es independiente.

España ha hecho lo que ha hecho, dentro de una soberanía económica limitada por pertenecer a la UE. No es independiente, en el sentido literal de la palabra. Sino interdependiente. El Gobierno quiere apuntarse los méritos de la salida de la recesión. Algunos tiene, pero el principal es haber sabido manejarse dentro de la disciplina de la UE negociando, sin romper las reglas y, a la vez, manejando los recursos dentro del país con prudencia. O sea que entre la Troika y la UE hemos elegido a Merkel. No nos engañemos.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid