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No me moverán

Economía Europea: Juncker o Schulz ¿ importa?

Mayo 19, 2014

Este domingo votamos la composición de la cámara europea. Pero esta vez, hay  más. Según la composición de ese parlamento se podrá elegir al Presidente de la Comisión. Algo así como el Primer Ministro Europeo. Hasta ahora era por acuerdo de los Estados miembros. Ahora se elegirá con participación del Parlamento. Es verdad que la Comisión no es exactamente un Gobierno, pero manda mucho. Las Directrices europeas -las leyes que obligan a los Estados de la UE- proceden de sus decisiones.

De manera que estamos votando algo que es la primera vez que hacemos. Según ganen los populares o los socialistas el Presidente de la Comisión será el Luxemburgués Juncker o el alemán Schulz respectivamente. Pero la cosa no es tan sencilla. Cada uno de los dos grupos parlamentarios tiene que conseguir suficientes escaños como para poder influir en el nombramiento. Por eso el PP y el PSOE se presentan como las opciones más razonables en estas elecciones, buscando el rescate de sus votantes perdidos.

Los dos son “alemanes” ¿Distintos?

Curiosamente la nacionalidad de cada uno de ellos es irrelevante o, podríamos decir, engañosa. De hecho Juncker es el favorito de Merkel. Así que entre alemanes anda el juego. El socialista por nacimiento y el luxemburgués porque su apoyo viene de ese país.

Entonces ¿Qué diferencia hay votar a uno o votar al otro? En teoría el candidato popular mantendría una política liberal y el socialista más partidaria de la intervención pública. Pero tampoco hay que engañarse. El Colegio de Comisarios se compondrá según equilibrios estatales dentro de la UE. No es exactamente un Consejo de Ministros donde el Presidente impone criterio.

Además está el BCE

Por si fuera poco, en la Zona Euro donde está España, la política europea más importante en estos momentos es la política monetaria. En ella manda el BCE, que dirige Draghi. Es una institución independiente cuyo mandato es contener la inflación que, por cierto, en estos momentos es muy inferior al 2% que se considera la zona peligrosa.

Frente a ese peligro, que parece conjurado en estos momentos, la otra lacra de la UE es desempleo. Después del ejemplo de la Reserva Federal de EE. UU., que ha hecho crecer la economía y reducido el desempleo, parece que una solución para el paro es aumentar la liquidez, crear dinero en la economía. Sólo los Bancos Centrales lo pueden hacer. Con ello se aumenta el crédito, se anima la producción, crece el consumo y la economía crece. Para crear dinero hay varias medidas, entre ellas: bajar el tipo de interés básico, cobrar por los depósitos que los bancos dejan en el BCE o comprar activos financieros, acciones o bonos (en particular bonos soberanos de los Estados). La última se denomina “Open Market” porque se trata de comprar en el mercado de activos mobiliarios.

En este momento económico Draghi manda sobre la Comisión

La primera medida, bajar el tipo de interés es difícil, ya está en 0,25. La segunda, subir el coste para los bancos que dejen dinero en el BCE sería útil, pero no demasiado, muchos bancos ya están invirtiendo y no dejan mucho dinero inmovilizado.

La tercera es la que los expertos consideran más revolucionaria; la que esperan los mercados si la inflación se mantiene baja. Esa es la razón por la que las Primas de Riesgo de los Estados europeos hayan bajado. Se espera que su demanda crezca. También es la razón por la que subieron ligeramente las Primas de Riesgo la semana pasada ante ligero el repunte de la inflación, eludiendo el riesgo de deflación, con lo que se alejaba la necesidad de esta medida por parte del BCE.

 Aunque tanto Juncker como Shulz se ha declarado partidarios de la compra de bonos, la decisión está en manos de Draqghi. De manera que, sea quien sea el que presida la Comisión Europea, para lo que de verdad interesa a España, para combatir a corto plazo el desempleo desde las instituciones europeas, es poco relevante lo que quiera el Presidente de la Comisión.

Pero es un avance democrático que Juncker o Shulz sean elegidos por el Parlamento

El electorado lo sospecha y, por eso, las llamadas a votar a las fuerzas principales son poco atractivas. Pero eso es a corto plazo. A largo plazo, el nombramiento por parte del Parlamento del Presidente de la Comisión es un paso democrático de gigante, por lo que perder esta oportunidad sería un retroceso importante en la dinámica democrática de la construcción europea.  Usted decide.       

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid