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No me moverán

Economía del Cariño

Febrero 8, 2011

Versa Antonio Machado (1875-1939): “Sólo el necio confunde valor y precio”. Pues parece que nuestra contabilidad económica adolece de necedad. El PIB sólo acumula  trabajos sujetos a una transacción económica con contraprestación en dinero; quedan fuera actividades que, teniendo un gran valor, son imprescindibles para el buen funcionamiento a corto, medio y largo plazo de la economía.

Riane Eisler lo analiza en su libro The Real Wealth of Nations: “Caring Economics”; expresión que puede traducirse por “Economía del Cariño”. ¿Cómo podrían haberse desarrollado nuestras sociedades sin el cuidado que madres y padres han dado a sus proles a lo largo de la historia? ¿O el cuidado que han recibido durante siglos nuestros ancianos y desfavorecidos? ¿Cómo se ha valorado el apoyo que muchos voluntarios, en gran parte movidos por motivos religiosos, han aportado al cuidado de personas desfavorecidas, pobres y enfermos? ¿Cuánto vale el apoyo que este año las familias españolas dan a los 4,7 millones de parados evitando una explosión de descontento social?

Ayuda impagable e incalculable


A veces se quiere pagar estos cuidados, pero eso tiene algún inconveniente. El principal es que, si se paga, deja de tener su característica fundamental: la generosidad. Además, su valoración monetaria no es fácil y puede producir desmotivación si el receptor de la ayuda considera que se le desprecia con una baja retribución. Por último, ahora, el desembolso supondría podría dificultar aún más las maltrechas haciendas públicas. Se puede ayudar al que cuida un dependiente, pero esa ayuda nunca refleja el valor real de ese trabajo.


Nadie piensa que la ayuda de dependencia que debería ofrecer la Administración Pública española, según la Ley vigente, pague de verdad al familiar que cuida de un enfermo de Alzeimer en su casa ¿Cuánto vale en dinero un esfuerzo de todo el día, sin descansos, con una presión psicológica continua? Nadie lo sabe. En realidad, muchísimo. La ayuda es solo eso: una ayuda, no un pago.


Imagen irreal de las sociedades

Pero que no se pague no quiere decir que no se valore. Si no se tiene en cuenta no tendremos una imagen real de las sociedades. El bienestar no se mide sólo por la renta per cápita o el PIB. Nos sorprendería ver cómo puede cambiar el ranking de las naciones si las comparásemos valorando la economía del cariño y sumándola a la economía monetaria.


Por tanto, desde el punto de vista económico, debemos buscar nuevos índices que complementen a los que ya tenemos y utilizarlos para tomar decisiones en materia económica. A los índices de renta per cápita y otros como el nivel de pobreza o la disparidad en la distribución de esa renta, hay que añadirles: la producción de la Economía del Cariño.


Los Estadísticos del INE seguro que ya tienen series que nos pueden ayudar a su cálculo. Deberíamos ponerlos a investigar para que nos doten de índices más fiables. Al fin y al cabo lo importante no es el dinero generado, sino el nivel de felicidad alcanzada y el Cariño es clave en ese campo.


José Ramón Pin Arboledas, Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.