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Mensaje en una botella

Donde comían dos, ahora comen cuatro

Junio 3, 2015

Citarse a uno mismo corre el riesgo de convertirse en una acción presuntuosa, pero en este caso es imprescindible para dar sentido al presente artículo. “Donde comen dos, comen cuatro”.  Ésta es la frase con la que abrí el programa de noticias que presento en Onda Cero aquel domingo 24 de mayo, que ahora parece tan lejano, en el que se celebraron las elecciones autonómicas y municipales


En aquella apertura del informativo, explicaba que 35 millones de electores con derecho a voto íbamos a decidir en España “si donde comen dos partidos, van a comer cuatro a partir de ahora; o sea, si se acaba la era de los dos partidos grandes y comienza la era de los cuatro partidos”.

Unas horas después se confirmaba que desde ese domingo ya eran cuatro para sentarse a la mesa en la que hasta entonces se sentaban dos. Todos sabemos que si hay que sentar a cuatro comensales en la mesa, el reparto no es el mismo que si son dos los que comen en ella. Por muchas vueltas que quieras darle, la situación cambia inevitablemente. O cocinas el doble, o comes la mitad: no hay tutía.

Los líderes de los cuatro partidos que se sientan juntos para comer desde el 24-M pasaron la semana siguiente a las elecciones intentando asimilar los resultados. Como de costumbre, ninguno parecía haber perdido y todos parecían haber ganado. Pero, después de semejante puesta en escena, durante la semana actual se ha desatado un vendaval inesperado: todos están quedando a comer entre ellos para hablar del resultado electoral y para saber qué hay de lo suyo.

Reparto de sillones

En apenas dos días, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han quedado entre sí más veces de las que han quedado en toda su vida. Uno con otro, el otro con el uno, éste con aquél, ése con el otro, llevan viéndose sin parar durante las últimas horas. Le faltan horas al día para tanto encuentro y para tanta comida. Uno no sabe cómo cuadrar la agenda para que su reunión con el otro encaje y para que sea secreta hasta que los interesados decidan filtrarlo a los periodistas. Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera han vuelto a esa edad en la que quedabas a una hora y en un lugar que sólo conocíais los que os habíais citado.

Estos cuatro comensales quedan estos días con la intención de saciar dos apetitos: el del estómago y el del poder. Durante este vendaval de encuentros, los líderes de los cuatro partidos hablan de cómo pactar para resolver la gobernabilidad de las instituciones. Todos ellos aseguran que no hablan del reparto de sillones, pero todos nosotros sabemos que alguien tendrá que hacerlo o que alguien ya está haciéndolo.

Tampoco hay que ser un lince para intuir que volveremos a ver instituciones gobernadas por formaciones políticas que no han sido las más votadas ni las segundas más votadas. Se veía venir. Y si se veía venir, parece natural preguntarse: ¿en qué han cambiado las cosas ahora que son cuatro los partidos que se reparten el poder? La respuesta parece tan natural como sencilla: lo que ha cambiado es que donde comían dos, ahora comen cuatro. Se veía venir.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero