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A renglón seguido

Donald: Martes´s Chef (2)

Noviembre 22, 2016
trump-orange

Todos los caldos, salvo de cazuela, con marchamo de Baco y bendición de Dionysos tienen un mismo origen; y en función de su calidad seminal, educación solariega, mimo en la metamorfosis y reposo entre duelas de noble quercus abrazadas por amables cerchas acaban descansando, en función del valor añadido otorgado por los sumilleres, en botella o brick.

Pues bien, por mor de la sensación de abandono y falta de apoyo y sensibilidad sufrida por determinados segmentos sociales, que se han sentido desplazados desencantados y marginados, factores que han generado un caldo de cultivo de frustración, gran parte de los sobrinos y demás familia del tío –uncleSam han dado la espalda a los demócratas, decantándose por los viñedos de Trump, y han trasegado sus votos para abandonar los molestos posos de la desigualdad.

Parece que los norteamericanos de interior son más dados a las redes sociales –¿Y más influenciables?-, y los contenidos de las noticias y mensajes han calado más hondo en ellos, sin contrastar, por pereza e impaciencia, la categoría de verosimilitud de los mismos. ¿Podría el fast food: pop corn, sandwiches, hot dogs… acompañados con ´La chispa de la vida´ bloquear la capacidad de análisis de una buena parte de los “embarrados” y estrellados?

El flautista de Hamelin encandiló con destreza los tímpanos de los ´marditos´ roedores y se llevó el gato al agua. El trumpetista de N.Y. ha comido la oreja con música celestial a sus seguidores. Después de numerosas volteretas sobre el trumpecio de su circense campaña y clowntentar a su parroquia electoral, no al partido, persuadió a sus fieles con sus incendiarias soflamas.

Sin vulnerar la ecuanimidad, el equilibrio y la perseguida igualdad entre ambos humanos sexos, diríase que en un número, por determinar, de mujeres estadounidenses se despierta una descontrolada y desmedida curiosidad por el conocimiento íntimo de los prójimos poderosos: Recordemos la escena exprés del <ex-pres.> ´Clintonman´ en el “ala ´peste´ de la Casa Blanca” en el despacho oval, que se desdobló por un ratito en oral.

Orange face

El nuevo vecino –And the winner is…-, que tiene más capas que una cebolla, ha hecho llorar a la abogada demócrata. Con la llegada de orange face al neoclásico residencial edificio, y apoyándose en las posibilidades de aproximación al sexo débil que te otorga el buen posicionamiento económico y prestigio social, según su versión, cabría suponer que un buen puñado de ´votantas´ no estarían contra este tipo…: de ´perlas´,  no haciéndole ascos a la posibilidad de saborear en sus propias carnes, con cierto grado de estremecimiento, la amable y cariñosa aproximación digital del todopoderoso a la <<ventana entreabierta>>. ¿Contaría con la tolerancia de Melania? ¡Total, ya le ha perdonado una vez!

En tanto que la desconsolada ´aspiranta´ está hecha unos zorros, el raposo de Manhattan, con el tauteo de sus mensajes vestidos con piel de lobo, está desnudando su discurso, dejando al aire y a ojos vista de todos los que hayan querido mirar que descansaba sobre un meriñaque de oveja. Todo un trumpantojo; ´populachero´, como ha venido en catalogarlo la señora Aguirre, quien, emulando a San Jorge Fdez. Díaz, vierte sus rogativas: “Hay que pedirle a la Virgen, que sea un buen presidente”.

Iglesias Turrión –duro- acusa a Rajoy de afinidad con las políticas con Trump, y sin embargo se establece una convergencia con los círculos: Subirá el salario mínimo, y ´Big Don´ se bajará el suyo como presidente, estableciéndolo en un pírrico euro anual. Recordemos que los miembros de la agrupación ´malvada´ promueven un aumento del S.M.I., y recortan su nómina percibiendo, netas, tres veces el salario mínimo.

En el año 2011 Obama le tomó el pelo, cosa que debió de revolverle las entrañas, en una cena de corresponsales, de lo que se puede deducir que, herido en su orgullo capilar, empezó a interiorizar su futuro hacia la Casa Blanca. The yellow Simpson family, que nunca escenificaría su trabajo, ni de forma virtual, en teatro alguno por su gualdo color, presagió, como involuntaria gurú del humor amarillo, la presencia de Trump en la Casa Blanca.

Los Donald (pato y metepatas) cuentan con una estrella en el paseo de la fama de Hollywood. A la del magnate le ha borrado el nombre un solo hombre con un pico. El ánade del dibujo animado no ha abierto el suyo: ¿Por si las moscas?

Paco de Domingo