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¡Qué fuerte!

Docentes en peligro

Noviembre 13, 2015
profesores

Hay padres, como los de la pobre Asunta, que detestan a sus hijos y los matan cruelmente. Les ha salido barato cometer este crimen para deshacerse de su capricho. En cambio, hay otros padres que sobreprotegen a sus hijos y, sin saberlo, los convierten en monstruos. Pequeños diablillos que pueden hacer de la vida de cualquiera un auténtico infierno. Evidentemente la culpa no es de nadie más que de esos padres que creen que sus hijos son mejores que los demás, intocables y que no consienten que a sus hijos se les diga nada ni se les corrija. Está claro que quien piense que educar es consentir está equivocado, pero muchos padres consienten por sentirse culpables ante la falta de tiempo y dedicación a sus hijos.

Si a alguien estoy agradecida en la vida, sinceramente, es a mis maestros. Esos que en mi infancia se ocuparon de mi educación y enseñanza. Alberto y Lola en el colegio, Cristina en el instituto o Javier en la universidad. Todos contribuyeron a ser la persona que hoy soy, a tener educación en todos sus sentidos. ¿Dónde quedó aquel respeto de padres y alumnos al profesor? Es vergonzosa la actitud de padres e hijos y la falta de respeto hacia esa figura tan importante que es el docente. Si tuviera un hijo travieso y sinvergüenza me encantaría que en el colegio le educaran y enseñaran a respetar y ser mejor persona. Me gustaría saber qué hace mal mi hijo, a quién falta el respeto o si es mal educado con los demás. Pero claro, si hay padres que delante de sus hijos son irrespetuosos, maleducados y sinvergüenzas con los profesores, ¿qué se puede esperar de esos niños? La educación empieza por el respeto y mucho me temo que falta bastante de las dos cosas.

Ansiedad y baja médica

El servicio del Defensor del Profesor que apoya a los docentes víctimas de violencia escolar registró un total de 1.631 docentes con ansiedad y 324 con baja médica por su estado anímico. Según el informe anual, ha habido un 20% menos llamadas que el año pasado pero los casos registrados tienen mayor gravedad. Además ha aumentado el ciberacoso. Profesores que se sienten amenazados y ridiculizados a través de las redes sociales. Si la falta de respeto fuera lo único sería hasta de agradecer, pero se llega a más, muchísimo más. Padres que amenazan y que incluso a veces llegan a agredir a los profesores de sus hijos y profesores acosados por alumnos que son apoyados y animados por sus padres. Docentes que han tenido que dejar esa vocación tan grande que es la de enseñar, como lo es curar para un médico. Tan importante es que si no se enseña, si no se educa, jamás se llega a ser nadie ni nada en la vida. Personas que deciden dedicar su vida a los demás y que se ven obligados por culpa de esta gentuza a abandonar su vocación por miedo. Qué pena que  no se den cuenta de que lo que hacen es un flaco favor a sus hijos con actitudes y acciones de este tipo.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com