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No me moverán

Dinero Parlamentario… ¿hipocresía?

Septiembre 13, 2011

Esta semana se hicieron públicos los dineros de los parlamentarios nacionales. La hipocresía española tuvo uno de sus momentos de auge. Los escándalos por lo que ganan y tienen sus señorías eran de asombro. Yo también me asombre. Pero, al contrario que a muchos, a mí la mayoría de las cuentas presentadas me parecían ridículas. Sólo unos pocos podrían decirse que eran fortunas medias. Los demás clase media, muy media. Como mucho algunas propiedades inmobiliarias, algunas con hipoteca.

El resultado produce escalofríos ¿Cómo van a cuidar del patrimonio común personas que no han acumulado ‘un buen pasar’ para ellos después de largos años de trabajo? Miedo me da que apliquen ‘al común’ los mismos criterios que parecen haberse aplicado a sí mismos.

Podría planear la sospecha, infundada, de que esas declaraciones ocultan parte del patrimonio en manos de testaferros, fiduciarios o familiares. No lo creo, todo lo contrario ¡Dios libre de ser tan mal pensado a cualquiera!

Salvo casos escasos, en Estados Unidos para ser Diputado (miembro de la Cámara de Representantes) o Senador hay que haber demostrado tener éxito en la profesión; lo que en ese país es lo mismo que tener un patrimonio razonable. Sin embargo parece que en nuestra geografía es al revés. Muchos parlamentarios entraron en política con poca experiencia profesional. No todos, los hay Altos Cargos de la Administración (lo cual ya es un patrimonio), Catedráticos, Jueces, Registradores de la Propiedad (al menos uno), etc.… Sin embargo, necesitaríamos más empresarios y directivos de éxito en las cámaras, que ayudasen a multiplicar el patrimonio nacional aplicando a los Presupuestos del Estado criterios de buena administración.

Pero ¿cómo va a entrar en política una persona de las llamadas eufemísticamente ‘Grandes Fortuna’? ¿Para que le critiquen por ser rico? ¿Para que le echen en cara que ha sabido crearse un patrimonio importante o mantenido el que heredó de sus mayores? Así que, en muchos casos, tenemos ‘profesionales de la política’ respetables, pero a los deberían complementar otras personas con criterios que hicieran del ‘negocio de todos’ un éxito.

Esto no pasa sólo entre parlamentarios. Incluso en la CEOE (asociación de empresarios) han tenido al frente burócratas, quizás eficientes, pero burócratas, o empresarios fallidos. Lo de los sindicatos es lógico, aunque seguro que alguno de los dirigentes obreros tiene más patrimonio que muchos políticos; ser liberado da para mucho. En general sigue vigente en nuestro imaginario aquello de que si eres rico ‘algo tendrás que ocultar’. Nos invade la hipocresía y la envidia. A mí que algunos de nuestros gestores públicos hubieran demostrado su capacidad de gerencia en sus asuntos personales es algo que me hubiese congratulado y que no hayan sido capaces de hacerlo (antes de entrar en política, no después) me da cierta preocupación.

José Ramón Pin es Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública