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No me moverán

Después de la tormenta política: ¿Se calman las aguas económicas?

Mayo 31, 2011

¿Se acabó la tormenta política el sábado? ¿Y la económica? Parece que las aguas políticas vuelven a su cauce al consolidar como candidato socialista a las elecciones generales a Rubalcaba, y mantener el PSOE y el Gobierno en manos de Rodríguez Zapatero. Una decisión tumultuosa y rápida para digerir los resultados electorales adversos. La duda es si es acertada para el país.

Los problemas internos y de imagen el PSOE importan menos a los ciudadanos que resolver la crisis económica en sus aspectos más perentorios: desempleo, crédito a particulares y empresas, déficit público y deuda soberana. Sin soluciones a estos problemas, la calma socialista es la anestesia que precede a la muerte dulce.

Para el desempleo la receta es el crecimiento económico. Aumentarlo, según los expertos, requiere reformar el mercado de trabajo y agilizar el crédito al sector privado. El primer tema parece el cuento de nunca acabar en la negociación entre CEOE y sindicatos. Cuando se acercan posiciones, las bases de una de las partes boicotean el acuerdo (la semana pasada los empresarios). Sin embargo parece que, por fin, el Gobierno está dispuesto a tomar cartas en el asunto y decidir antes del día 10. La incertidumbre desaparecería si ocurre alguna de estas dos cosas: un acuerdo interconfederal o un decreto gubernamental. Esperemos una semana más, no es tanto tiempo.

A la espera

El crédito es otra cosa. La reforma financiera está pilotada por el Banco de España y va más lenta de lo deseable. Este organismo rector tiene estabilidad organizativa, aunque su Gobernador está demasiado influido por la situación política; sería bueno que se olvidase de sus sensibilidades partidistas para dedicarse a sus tareas técnicas, porque después de la conversión de las Cajas en Bancos y sus fusiones aun queda mucho por hacer.

Respecto al déficit y la deuda pública el asunto es más complicado. El instrumento básico para el manejo del déficit es la austeridad presupuestaria. El documento de las cuentas públicas se elabora en el segundo semestre del año ¿Qué credibilidad puede tener el Presupuesto 2012 si lo hace en el 2011 un Presidente que se va y un partido con probabilidades de perder el Gobierno? Ahí los mercados financieros pueden ver una incertidumbre que lastre nuestra deuda soberana. El diferencial de coste respecto al bono alemán probablemente seguirá alto.

La permanencia de Zapatero, un inconveniente económico

Esta es la incertidumbre más compleja de todas. Además durante los meses veraniegos, gracias al turismo, las cuentas del paro y la Seguridad Social experimentarán una mejoría que puede crear un espejismo ilusorio. Eso animara al PSOE a continuar en el poder para: a) ver si un hecho extraordinario, como la entrega de armas por ETA o una esperanza de despegue económico, mejora sus expectativas electorales; b) dar tiempo al candidato socialista a recomponer su figura y crear una imagen autónoma respecto al Gobierno; c) responder a la inquietud de un buen grupo de diputados y senadores socialistas que a la vista de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas ven peligrar su escaño. Para ellos los diez meses que faltan hasta la fecha oficial de las elecciones son importantes en términos de sueldo, pensiones y expectativa de mejorar su situación en las listas.

Pero los analistas financieros no miden los tiempos a tan corto plazo; necesitan mirar a medio y largo plazo porque los vencimientos de sus préstamos tienen ese “tempus”. Su lógica va más lejos de los diez meses que faltan para las elecciones generales. Adelantarlas despejaría la incertidumbre antes. Por eso la permanencia en la Presidencia de Rodriguez Zapatero es un inconveniente económico, aunque la calma política después de la tormenta de la impresión de que las aguas han vuelto a su cauce.


Otra vez, la lógica política y la lógica económica se enfrentan, aunque solo sea por los plazos que cada una impone.

J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.