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¡Qué fuerte!

Desilusión

Noviembre 7, 2013

Si yo fuera Rubalcaba me estaría planteando seriamente dejar la política y dedicarme a otra cosa. Un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que el 91% de los españoles no confía en él y hunde al PSOE hasta el 26,8% en intención de voto. El peor resultado de la historia del partido y de su Secretario General. Esto significaría que el principal partido de la oposición con opciones de gobierno no sería una alternativa al Gobierno actual. Aunque tampoco debería echar las campanas al vuelo Rajoy ya que anda muy poco por debajo en confianza que Rubalcaba. El 87,8% de la población tampoco confía en él. La política más valorada por los españoles es Rosa Diez con un 4,28 sobre 10. Esta es la realidad de la política española actual. Ningún político consigue el aprobado y nadie confía en ellos ni en sus partidos. Ante este panorama no puedo más que preocuparme e inquietarme por el futuro que se nos presenta a los españoles. ¿Qué futuro? Sinceramente, no lo sé.

Lo lógico sería que, cuando no te quieren en un sitio, recojas tus cosas, cojas la puerta y te vayas. Aunque también es verdad que habría que esperar a que te echen y para eso, en este caso, están las elecciones pero, si nada de lo que se presenta como alternativa es de confianza, de fiar y es más de lo mismo, -¿qué digo más de lo mismo?, peor valorado aún que lo que ya hay-, ¿qué opción tenemos?, ¿qué hacemos a la hora de acudir a las urnas?

¿Qué nos queda?

De verdad que, por más que lo pienso, no veo ninguna salida. Tenemos corrupción por todos lados proveniente de todos los partidos. Los Sindicatos, que se supone que son los que tienen que velar por los derechos de los trabajadores, tampoco son los más indicados para depositar ahora mismo la confianza en ellos con tanto tejemaneje que se traen entre manos. La Monarquía ha demostrado tener la sangre más roja de lo normal y no le ha temblado el pulso a la hora de meter la mano donde no debía. La Justicia está echando a la calle a violadores y asesinos sin contemplaciones. ¿Qué nos queda? ¿En quién confiamos ahora? ¿En manos de quien dejamos nuestro futuro? De verdad que no lo sé.

Esta semana he publicado en este mismo periódico la entrevista a una mujer que tiene que buscar en los contenedores de basura para poder comer. Mientras tanto, políticos roban, sindicatos se aprovechan e infantas blanquean capitales y hacen fraude fiscal. Es para echar a correr, para bajarse del mundo, para exiliarse a otro planeta. Todo esto es el reflejo de aquello, de los datos del CIS, o al revés, la encuesta refleja completamente la desilusión, la desgana y la decepción con la situación política y económica actual. Y, la verdad, lo único que siento es desilusión.

Rosana Güiza Alcaide