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Otras opiniones

Desde Lima, con amor

Mayo 8, 2011

Perú está de moda. Llevan una década prodigiosa de crecimiento firme y continuado. Curioso país, donde la modernidad, apenas instalándose, convive con culturas primitivas que se dirían ajenas al descubrimiento.

Llama la atención la enorme polarización de su distribución. La riqueza se centra en pocas manos, la economía en pocos sectores (minería, pesca, ahora gas), y la población, baste decir que un tercio de la población se encuentra en una sola ciudad, Lima, y dentro de Lima, hay barrios, a los que llaman, huyendo del término favelas, pueblos jóvenes, que aglutinan a más de un millón de buscadores de la oportunidad de instalarse en el primer mundo. Afortunadamente, la democracia y la salud económica están propiciando la distribución de la riqueza y la diversificación de la producción económica.

Multas por no votar

En junio, los peruanos decidirán democrática y obligatoriamente a su nuevo presidente. Lo obligatorio se debe a que se multa a los que no votan, con una sanción que ronda, según me cuentan, los 20 euros, cantidad importante teniendo en cuenta que el salario base es de 600 soles, unos 150 euros al mes. El problema, me explican, es que deben decidir entre Humala, populista amigo de Chávez (el de Venezuela, no el de los reptiles), que hace temer la huida de la necesaria inversión extranjera y Keiko Fujimori, joven hija del encarcelado ex presidente, que augura un escenario económico continuista pero hace que a muchos peruanos les entren nauseas al pensar que con su voto puedan de alguna forma avalar el latrocinio y corrupción de su padre.
Yo les digo que vean el lado bueno: solo hay dos tipos de países que sean capaces de encerrar a un Presidente del mismo: las Repúblicas bananeras por venganza o represión (que no es el caso), y las democracias avanzadas. En España debemos estar entre medias, porque tras tanta corrupción, nunca pasa nada.


Por cierto, no dejen de venir. Los turistas son bien recibidos, la gastronomía sabrosa, y Machu Pichu, una de las 7 nuevas maravillas del mundo. Y lo más importante, la gente, la verdadera riqueza de las naciones, de primera.



Enrique García Mauriño