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No me moverán

¿Descarrilan las cuentas del Estado?

Septiembre 2, 2013

Volvemos después del agosto. La economía tiene dos retos: el desempleo y el déficit. Moderada la Prima de Riesgo, alejado el Rescate, el Gobierno espera haber salido de la recesión este trimestre, pero el crecimiento del PIB no será aún suficiente para crear empleo estable. Un trabajo que corresponde al sector privado. Empresarios y trabajadores han hecho sus deberes, exportan y son competitivos. Aún no lo bastante, pero están en el camino. El otro reto, el déficit corresponde a las Administraciones Públicas ¿Están haciendo su labor?

Gobierno español pactó con la UE un déficit del 6,5% del PIB. Eso supone unos 20.000 millones respecto a lo presupuestado para 2013. Una cantidad respetable. Un colchón que debería permitir a la Hacienda española un cierto respiro.

Los gastos públicos no se moderan, los ingresos bajan

Pero las noticias de la ejecución presupuestaria del primer semestre no son nada alentadoras. Los ingresos han disminuido y los gastos, a pesar de las cacareadas medidas de austeridad, no decrecen; aumentan. Todo ello con una reducción de las inversiones reales; es decir, todo se va en gastos de personal, corrientes y financieros. Poco en inversiones para el futuro. En verano no sólo descarriló el Alvía de Galicia, también lo hicieron las cuentas del Estado.

Por eso el déficit de la Administración Central en julio acabó en el 4,38% del PIB, cuando debería ser del 3,81 para todo el año. Además, no todas Autonomías respondieron moderando gastos, véase Cataluña prorrogando el presupuesto. Por tanto en lo que queda de año deberían subir los ingresos por impuestos y moderarse los gastos de las Administraciones ¿Probable?

La esperanza es que en el segundo semestre siga aumentando la recaudación del IVA, y lo hará. El crecimiento del turismo del tercer trimestre es una buena noticia para ello. No así que la economía se anime vía exportaciones, porque éstas no tienen IVA. Los impuestos directos IRPF y Sociedades están recaudando menos que el año pasado. Algo lógico cuando se moderan los salarios y se reduce el consumo interno. Por eso, en el segundo semestre deberían bajarse los gastos públicos. Ese debería ser el empeño de Hacienda.

De manera que, si no cambia mucho la economía y Hacienda no cumple, el Gobierno lo tiene crudo para cumplir su objetivo de déficit. No está todo perdido, pero es difícil.

¿Qué dirá la UE ante un posible incumplimiento?

Si el incumplimiento produce un déficit inferior al 6,7% del PIB, el Gobierno puede salvar la cara en Europa. Si es superior quedará mal. Pero en todo caso alejado el fantasma del rescate, la UE puede hacer poco ¿Una multa? No serviría para gran cosa. Tampoco le interesa a la Comisión europea meter mucho ruido, porque dispararía la Prima de Riesgo española y eso agravaría más su déficit, vía gastos financieros. Pero no puede permanecer impasible. Perdería autoridad respecto a sus miembros. El Presidente del Bundesbank ya lo ha denunciado; se quejó hace unos días de la inoperancia de la UE a la hora de embridar las cuentas de los países del Sur.

En conclusión si el Gobierno español no encauza el déficit meterá en un buen lío a la Comisión y el Banco Central Europeo. Además la fiabilidad de la Administración española quedará en entredicho.

Encauzada la economía, Hacienda, Cataluña y el aparato del PP pueden estropearla

Acabamos el semestre pasado con un desafío económico en vías de recuperación. Empezamos el último cuatrimestre con un problema presupuestario y dos políticos. Los tres retos son: Encauzar el déficit; el desafío independentista catalán; y el problema Bárcenas. El primero corresponde al Ministerio de Hacienda, el segundo al Gobierno español y al catalán, el tercero al aparato del PP. Cómo dijo la Secretaria General del partido, la Sra. Cospedal: que cada palo aguante su vela. Pero al frente de los tres está el Presidente Rajoy. Es su turno.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid